2018-01-13

El andrógino en 66 puntos. Nociones básicas sobre la agenda androginizadora, el transexualismo encubierto y su papel en la producción de violencia de género



El androginismo en el marco del transhumanismo

01. El androginismo es una de las dimensiones centrales del transhumanismo, que es, a su vez, la metamorfosis más dramática que está sufriendo la humanidad en milenios, en la medida en que va a suponer la transformación radical de la reproducción humana. En efecto, esto es lo que está en el corazón del transhumanismo: la transformación de la reproducción humana, de natural en artificial.

02. Como el término 'transhumanismo' expresa, este proceso consiste en la transformación del humano en transhumano. Lo que pocos comprenden es que este transhumano será, además, de dos tipos básicos: el suprahumano y el infrahumano. El suprahumano será el producto de la eugenesia, y el infrahumano de la disgenesia. El suprahumano será un ser humano "mejorado" tecnológicamente, pero todavía fruto de la fertilidad natural. El infrahumano será una mercancía producida en laboratorio, al mismo tiempo que un esclavo de control mental propiedad de los suprahumanos.

03. Evidentemente, la tecnología está desempeñando un papel central en todo este proceso. Pero el otro papel central, más profundo y desconocido para la mayoría en todo su alcance, es el que está desempeñando y va a seguir haciéndolo el androginismo, del que nos vamos a ocupar aquí. Con la ingeniería social operando entre ambos polos, entendida sobre todo como programación de control mental mediante trauma, lo que remite a una mecánica hierogámico-sacrificial, como vamos a mostrar.

04. La agenda androginizadora se remonta a milenios. Del Andrógino platónico al Rebis alquímico, del Adán cabalístico al Bafomet de los templarios. A lo largo de la historia encontramos distintas manifestaciones, pero todas ellas son expresiones de una misma agenda androginizadora oculta que hoy se desvela de manera flagrante. Lo que hoy vemos es solo la conclusión de un largo proceso, al mismo tiempo que la aniquilación de la humanidad, tal como la entendemos, se aproxima. Hoy, la androginización se extiende de manera ostensible al conjunto de las sociedades desarrolladas, al tiempo que estas son víctimas de una programación mental mediante trauma cada vez más severa que les impide ser conscientes del proceso en el que están inmersas.

05. Lo que es necesario comprender es que la dimensión ingenieril y tecnológica del transhumanismo es solo un elemento menor y ulterior de este largo y complejo proceso. El papel central sigue siendo el de los comportamientos sociales, en particular el de aquellos que afectan a las relaciones humanas y la reproducción. De lo que se trata es de crear un esclavo de control mental que no sea consciente de que lo es. Para ello, la tecnología puede ser de gran ayuda, pero lo fundamental es la transformación de los comportamientos humanos, y sobre todo los relativos a las relaciones entre los sexos y la reproducción social. En otras palabras, de lo que se trata es de naturalizar y normalizar una sociedad artificial que renuncie "voluntariamente" a una de las tendencias centrales de cualquier sociedad natural y sana, como es reproducirse naturalmente, conformar zoés biológicas: familias, clanes, linajes, razas.

06. Esto es lo que está en el trasfondo de esta agenda androginizadora milenaria: transformar la fertilidad humana, de natural en artificial. Y esto coincide con la transformación total del humano en mercancía. Esto es, capitalismo, transhumanismo y androginismo convergen, de la misma manera que lo hacen producción tecnológica y reproducción de vida humana. Solo que para nosotros el término correcto de esta producción mercantil y artificial es vida infrahumana. Producción artificial del infrahumano como sustitución de la reproducción natural del humano.


La asimetría y tensión vital entre la mujer y el hombre

07. Para ello, el objetivo del andrógino ha sido siempre neutralizar la asimetría radical y la tensión vital existente entre los dos sexos naturales, que está en la base de la fertilidad natural. Dicho con otras palabras, el fin del andrógino ha sido siempre contrarrestar esta asimetría, reducir esta tensión, esta bipolaridad entre la mujer y el hombre naturales. Este es el medio más eficaz para desfertilizar a los humanos y así transformarlos, a largo plazo, en infrahumanos producidos en laboratorio.

08. En este contexto hay que inscribir toda una serie de movimientos sociales que venimos padeciendo, especialmente desde las últimas décadas, desde el feminismo a la homosexualización, así como la violencia de género. Todos estos movimientos son construidos artificialmente por los ingenieros sociales, a partir de la noción aún más artificial y engañosa de "igualdad", que es en realidad un igualamiento empobrecedor y destructor de la tensión vital entre los dos sexos naturales. Esta igualdad de género es la extensión al ámbito sexual de la noción de igualdad político-económica, igualmente manipuladora, empobrecedora y destructora de las sociedades tradicionales, ricas en variedades, complementariedades y jerarquías sociales bien entendidas.

09. Como decimos, otro papel central en toda esta agenda androginizadora lo desempeña la llamada violencia de género, que el sistema produce de manera muy sofisticada, con la excusa y con los medios que declaran combatirla. Pero la violencia de género, como vamos a ver, y como su nombre indica, está íntimamente vinculada al andrógino. En la medida en que la violencia contra la mujer aparente está siendo de hecho producida, en gran parte, mediante la utilización de hombres transexualizados en mujeres, que hoy ocupan las posiciones de mayor visibilidad en la política, las monarquías, las televisiones, Hollywood y la Hollymúsica, las teorías de género o el activismo. Pues, ¿quién mejor para incitar la violencia de un hombre contra una mujer, que otro hombre encubierto tras esa mujer aparente? Un hombre encubierto que, aparentando ser una mujer, incita la violencia de otro hombre, menos sofisticado. Y además lo hace utilizando las armas de ambos, las armas del hombre real que enmascara y las armas de la mujer aparente que evoca.


El andrógino entre la ficción y la realidad

10. Lo que es necesario entender es que el andrógino, antes que nada, es un mito, una idea, una ficción, frente a la realidad de los dos sexos naturales. Aquí vemos hasta qué punto, como decíamos, hay una vinculación muy profunda entre el andrógino y el género, en la medida en que ambos son ficciones, si las comparamos con la realidad natural, física, biológica, de los dos sexos.

11. Pero, al mismo tiempo, estas ficciones son extraordinariamente poderosas, en la medida en que tienen un gran potencial para transformar esta realidad biológica de los sexos. Como vamos a intentar mostrar, estas ficciones son muy poderosas, en la medida en que operan en el marco de una programación de control mental mediante trauma. Esta programación está en el centro de todo este proceso transhumanista y androginizador. En otras palabras, en este proceso de naturalización progresiva del artificio, de normalización progresiva de la transgresión, no solo de la transgresión de la ley moral sino incluso de la transgresión de la ley natural.

12. Lo que es importante comprender es que esta agenda androginizadora es, además de milenaria, oculta, o al menos relativamente oculta. Como es lógico, si tenemos en cuenta que su objetivo central es, como decimos, acabar con la humanidad tal como la entendemos hoy, y transformarla en una infrahumanidad esclavizada e infértil, asimilable al ganado. Que en numerosos textos religiosos se hable explícitamente de ganado, para referirse a los humanos, no hay que interpretarlo como una metáfora o una parábola, sino como una declaración de intenciones evidente de esta agenda milenaria.


La materialización del andrógino

13. Varios elementos hacen posible que esta agenda androginizadora se esté implementando de manera cada vez más patente, y al tiempo permanezca relativamente oculta para la mayoría. Aunque esto suene paradójico. 1. Uno de ellos es el largo alcance temporal de esta agenda. Esto implica que la mayoría no tenga suficientes referencias culturales para inscribir los fenómenos contemporáneos en el largo proceso del que forman parte. 2. Otro de los elementos que encubre esta agenda es que está fuertemente asociada al poder. Esto supone que el androginismo sea sacralizado, fetichizado, sublimado, al tiempo que su efecto real como transformador de las sociedades permanece oculto para la mayoría. 3. El tercer elemento, muy ligado al anterior, es lo que ya hemos avanzado: que esta androginización opera en el marco de una programación mental mediante trauma. La sacralización, mitificación, fetichización, o como se lo quiera llamar, del andrógino, se produce en este marco traumático, que es, en el fondo, el de una mecánica hierogámico-sacrificial. De ahí el papel central que juega en esta agenda el ritual de sexo y sangre, sea este más o menos explícito.

14. Decíamos que el andrógino es, antes que nada, una ficción, pero una ficción muy poderosa en la medida en que tiene la capacidad de transformar la realidad de los dos sexos naturales. Pues bien, en este proceso androginizador juegan un papel central toda una serie de figuras con una gran exposición pública, en los más diversos ámbitos de la sociedad. Y estos andróginos públicos, precisamente, tienden a ser programados mentales duros, que desempeñan a su vez un papel central en la programación blanda de las sociedades en su conjunto.

15. Pues bien, estos programados duros son producidos básicamente mediante el abuso infantil intergeneracional, sea en el ámbito familiar o en el sectario, en el marco de sociedades secretas y cultos satánicos-luciferinos. Ya hemos avanzado que una de las claves de todo este proceso es la desnaturalización y la perversión, en la medida en que persigue acabar con la tendencia natural de las sociedades a conformar zoés biológicas complementarias, jerarquizadas, estructuradas y estables. Y esto es precisamente lo que consigue el abuso infantil: destruir el vínculo familiar y social sano, y sustituirlo por otro vínculo basado en un círculo vicioso sadomasoquista en el que la víctima se ha de transformar progresivamente en verdugo.

16. Pues bien, de lo que se trata entonces, para que la ficción del andrógino tenga la capacidad de androginizar realmente, mediante programación blanda, a las masas, es de materializarlo en forma de programados duros. Pues, como hemos dicho, de lo que se trata es de desactivar la asimetría natural entre los dos sexos, de naturalizar o normalizar al andrógino. Y, como hemos dicho también, todo esto ha de hacerse de la manera más oculta posible, pues evidentemente las sociedades se opondrían a esta agenda diabólica si fuese declarada.

17. Evidentemente, la androginización se está produciendo y evidentemente no es por casualidad. Y no hace falta ser muy inteligente para comprender su carácter pernicioso y destructivo para las sociedades. Pues bien, si esto está ocurriendo así es, desde nuestro punto de vista, por los elementos que componen esta agenda: ocultamiento, vinculación profunda al poder real y programación mental mediante trauma.


El transexualismo encubierto

18. Aquí es donde juega un papel central el transexualismo encubierto. Si lo que se pretende es naturalizar o normalizar el andrógino, pero, al mismo tiempo, hacerlo de manera no declarada —en el marco de una programación traumática que impide a la mayoría comprender toda esta lógica perversa, de la que son víctimas—, entonces, es evidente que lo más efectivo es emplear transexuales encubiertos. Colocar en escena, para que sirvan de referencia a las sociedades, a mujeres naturales transexualizadas en hombres, pero, sobre todo, a hombres naturales transexualizados en mujeres.

19. Insistimos en que todo lo que estamos diciendo es tan antiguo como la humanidad misma. Siempre han existido, aunque en ámbitos muy reducidos, estos andróginos y transexuales encubiertos, en el ámbito de ciertas religiones y sectas, cultos eróticos, sociedades secretas, compañías artísticas, monarquías, etc. Hoy, simplemente, estas prácticas de producción real del andrógino se han extendido de manera extraordinaria en todos los ámbitos sociales, especialmente en los de mayor visibilidad pública. En paralelo al desarrollo cada vez más sofisticado de tecnologías genéticas, quirúrgicas, hormonales, mediáticas, etc. Y al mismo tiempo, gracias a la extensión del abuso infantil y del desarrollo de técnicas de programación mental mediante trauma muy sofisticadas.

20. Dejando al margen la posibilidad de conseguir genéticamente el andrógino puro, el transexual encubierto es la manera más directa de materializar la ficción que es el andrógino. Es el medio más simple y más eficaz para, como decíamos, neutralizar la asimetría radical y la tensión vital que existe entre los dos sexos naturales. Y, por lo tanto, es el medio más eficaz para desfertilizar a las sociedades. Pero, no solo eso. El transexual encubierto es, de hecho, una herramienta muy poderosa de control social, porque canaliza y desvía los flujos libidinoso-agresivos naturales hacia los fines artificiales de las distintas subagendas que componen la agenda transhumanista.


El andrógino asimétrico

21. Lo que hay que precisar es que el andrógino no está a medio camino entre el hombre y la mujer. No es un 50% hombre y un 50% mujer. Porque el hombre y la mujer, de hecho, tampoco son equiparables. La mujer desempeña un papel mucho más importante que el hombre en la fertilidad natural. Se comprenderá entonces, puesto que el objetivo del andrógino es acabar con la fertilidad natural, que este andrógino no puede ser simétrico. En otras palabras, la materialización del hermafrodita puede darse, en términos generales, partiendo de Afrodita y transexualizándola en Hermes, o partiendo de Hermes y transexualizándolo en Afrodita. Dejamos por el momento al margen opciones más sofisticadas que utilizan la ingeniería genética para producir andróginos más ideales y nos centramos en la transexualización de los dos sexos naturales en sus opuestos. Pues, como estamos intentando explicar, la fórmula más eficaz para los objetivos que se persiguen es la del hombre natural transexualizado en mujer.

22. Hay que insistir en que el papel central en toda esta agenda lo desempeña la mujer. La mujer está más apegada a la tierra, a la naturaleza y sus ciclos, tiene una tendencia más marcada a cumplir su destino natural, especialmente en lo que toca a su maternidad. Se comprenderá entonces que esta sea el objetivo fundamental de la transformación transhumanista. La mujer es la sede de la maternidad natural, como portadora de la matriz que gesta a los hijos. Matriz natural que, como venimos diciendo, la agenda transhumanista pretende sustituir por una matriz artificial. En otras palabras, de lo que se trata es, en buena medida, de desnaturalizar a la mujer, de que esta no responda a su destino maternal. Por supuesto, la transformación que se persigue es tanto la de hombres como la de mujeres, que son dos polos de una única relación. Pero insistimos en que la mujer juega un papel más importante, en que la transformación transhumana pasa, antes que nada, por la transformación de la mujer natural, dada su asimetría radical con respecto al hombre natural. Esto es lo que tratan de ocultar las teorías dominantes, basadas en la noción engañosa y manipuladora de "igualdad".

23. Dicho de una manera mucho más simple: lo que persigue esta agenda es arrebatarle a la mujer una parte fundamental de sí misma, como es su matriz creadora de vida. Otra vez, esto es arrebatarle a la sociedad natural, compuesta de mujeres y de hombres, su vitalidad como zoé fértil, creadora, capaz de regenerarse naturalmente. Pero esta amputación brutal de la esencia de la naturaleza humana es más evidente en el caso de la mujer. O en otras palabras, lo que está en la base de este proceso milenario, que hoy se consuma en la forma del transhumanismo, es una ingeniería inversa en la que se produce una matriz artificial a partir del modelo de la matriz natural.

24. Todo lo que venimos diciendo permite comprender por qué los casos de hombres transexualizados en mujeres son mucho más numerosos, en los diversos sectores de la vida pública. Si de lo que se trata es, como decimos, de transformar a la mujer, se comprenderá que lo más efectivo sea sustituirla por una falsa mujer, por un sucedáneo de mujer. Si de lo que se trata es de hacer de la mujer natural completa una mujer mutilada, una mujer sin vientre fértil, evidentemente, lo más efectivo es construir este sucedáneo de mujer a partir de un hombre, que carece naturalmente de este vientre fértil. El hombre transexualizado en mujer se convierte así en la herramienta perfecta para la desfertilización de la sociedad, en la medida en que se acerca mucho al sucedáneo en el que se pretende convertir a la mujer.

25. Secundariamente, se intentará que sea el hombre el que gesta a los hijos, el que se queda embarazado. Pero esto es mucho más difícil de hacer que transexualizar a un hombre y colocarlo en escena aparentando ser una mujer. Y además, como decimos, el objetivo no es que el vientre natural cambie de sexo, sino sustituirlo por completo por un vientre artificial.

26. Esto explica, en parte, por qué la mayor parte de los transexuales encubiertos son hombres naturales aparentando ser mujeres. Y por qué la androginización en general, también cuando no llega al límite de la transexualización, afecta mucho más a la mujer que al hombre. En suma, esto explica, en parte, porque el andrógino real no es un 50% hombre y un 50% mujer. Estamos hablando sobre todo de los programados duros que ocupan los puestos de mayor visibilidad en las sociedades, que son los que desempeñan el papel central a la hora de transformar a los programados blandos que son las sociedades profanas.

27. Dicho con otras palabras, lo que se busca es demonizar a la mujer natural y todo lo que esta encarna. Y al mismo tiempo, ensalzar los valores masculinos, en lo que estos tienen de más dominantes, racionales, artificiales. Pero, en los dos casos, esto hay que hacerlo de manera implícita, encubierta, sibilina, no declarada. Los hombres tienen que feminizarse. Pero, aún más, las mujeres tienen que masculinizarse. Y en general, ambos tienen que desnaturalizarse. Esto es, tienen que tomar como natural y normal transformarse en sociedades humanas artificiales, como pone de manifiesto el hecho de que terminen aceptando, después de siglos de programación traumática, renunciar a su tendencia fundamental, natural y sana, a conformar zoés biológicas.


Androginismo y violencia de género

28. Ya hemos avanzado que hay una vinculación muy profunda entre la noción de género y la del andrógino. Como solamente hay dos sexos naturales, la única opción de género consiste en pasar de uno a otro, sea en forma de comportamiento, aspecto o transformación física. Esto es lo que nos tratan de ocultar los fanáticos del género a sueldo del sistema, inventando innumerables supuestas opciones de género, a cual más exótica y enrevesada. Y sin embargo, insistimos, solo hay una opción o una tendencia de género: la androginización. Como mucho, lo que podemos encontrar son grados de esta única androginización, que como es lógico se da desde los dos polos: como hombre natural que tiende a transformarse en mujer artificial, o como mujer natural que tiende a transformarse en hombre artificial.

29. Insistimos, esta tendencia a elegir el género contrario al sexo natural coincide con la tendencia a la androginización. La agenda androginizadora coincide con la agenda de género. Y esto nos lleva a comprender que las teorías de género están ahí para androginizar a las sociedades, para anular la asimetría y la tensión vital entre la mujer y el hombre de la que venimos hablando. En suma, el género está ahí para acabar con la humanidad natural, fértil y amorosa, y transformarla en infrahumanidad artificial, infértil, esclava y robótica. El género sirve a la degeneración, o a la disgenesia. Pero no hay que olvidar que todo este movimiento se compone también de otro oculto, en el seno del poder-religión en la sombra, que es lo que propiamente hay que denominar eugenesia.

30. Pues bien, todo lo que estamos diciendo sobre el andrógino es la clave para comprender cómo el sistema produce la violencia de género. Por supuesto, en contra de lo que declara y, no solo a pesar, sino sobre todo con los medios con los que dice combatirla. La lucha declarada contra la violencia de género es, en realidad, uno de los medios que el sistema utiliza para producirla. Pero, de hecho, el sistema produce violencia de género de manera estructural. No solo con la gran campaña que dice combatirla. La producción de violencia de género está en el corazón de toda esta agenda androginizadora y desfertilizadora transhumanista, como vamos a intentar mostrar.

31. La violencia de género contradice la tendencia natural de los hombres y de las mujeres naturales y sanos a unirse. Contradice la tendencia natural y sana a que el hombre, que suele ser más fuerte físicamente, proteja a la mujer, que suele ser más débil. La violencia de género contradice, en suma, la tendencia natural y sana a que hombres y mujeres se complementen y conformen grupos humanos en los que 1 + 1 > 2, en los que 1 + 1 = 3, porque implica la creación de vida.

32. Pero entonces ¿cómo hacen los magos negros e ingenieros sociales para producir la violencia de género? Pues bien, la respuesta más profunda a esta pregunta, a la que pocos de los que se ocupan del tema están llegando, nos la ofrece precisamente la androginia. Los ingenieros sociales consiguen producir violencia de género colocando en escena falsos hombres y falsas mujeres. En ocasiones, falsos hombres, pero, sobre todo, falsas mujeres. Haciendo de ellos referencias sociales para el resto. En otras palabras, utilizando andróginos en la política, las monarquías, las películas, la música, las televisiones, el activismo, las teorías de la conspiración, etc. No solo hombres feminizados y mujeres masculinizadas. También, mucho más a menudo de lo que la mayoría cree —precisamente porque son víctimas de programación mental mediante trauma—, utilizando transexuales encubiertos, mujeres naturales transexualizadas en hombres, pero, sobre todo, hombres naturales transexualizados en mujeres. Y esto debido a la asimetría radical constitutiva de los sexos de la que venimos hablando.

33. De esta manera, estos andróginos, o estos transexuales encubiertos, aparentando ser lo que no son, transforman poderosa y profundamente a los hombres y mujeres normales y cómo se relacionan entre ellos.


El hombre transexualizado en mujer como productor de violencia de género

34. Insistimos en que, sobre todo, lo que utilizan son hombres naturales transexualizados en mujeres. Porque esta es la forma más eficaz de producir la violencia de género. Nos colocan en escena una pareja aparentemente heterosexual. Pero, en realidad, se trata de dos hombres naturales: un hombre que lo es en esencia y apariencia, y otro hombre en esencia pero transexualizado y aparentando ser una mujer. Entonces, esta pareja aparenta tener una relación heterosexual normal, cuando en realidad estamos ante un engaño diabólico orquestado por los magos negros, basado en la confusión radical entre la esencia y la apariencia.

35. En todo caso, estos términos de 'esencia' y 'apariencia' quizás no sean los más adecuados. Hay que insistir en que toda esta agenda androginizadora se da en el marco de la programación mental mediante trauma, y que en ella desempeñan un papel protagonista, como referencias sociales, los programados duros. Esto implica que las nociones de esencia y apariencia se confundan, en la medida en que estos esclavos de control mental encarnan álters de género que han sido programados en sus sistemas mentales múltiples de manera muy profunda.

36. Pero esto es precisamente lo que permite comprender hasta qué punto toda esta agenda del género y de la androginización está atravesada por la perversión, el abuso infantil, la psicopatía, y en definitiva, el ocultismo y el satanismo-luciferismo.

37. Los protagonistas de esta agenda, son, antes que nada, víctimas, pero al mismo tiempo, como toda la mecánica consiste en transformar a la víctima en verdugo, estas víctimas se acaban convirtiendo en los verdugos destructores de las sociedades humanas sanas. En este sentido, hay que tratarlos, con la mayor compasión y comprensión que merecen las víctimas. Pero, al mismo tiempo, con la implacabilidad que merecen como verdugos. Todo ello sin olvidar que no son más que frentes tras los que se oculta el poder-religión real en la sombra.

38. Sigamos con la manera como se produce la violencia de género utilizando hombres transexualizados en mujeres. Los hombres y mujeres de la calle que presencian estas falsas relaciones heterosexuales son víctimas de esta ingeniería social diabólica. La manera en que conciben a hombres, mujeres y sus relaciones, la manera en que se conciben a sí mismos, como hombres o mujeres naturales, normales, se transforma de una manera muy profunda, inconsciente, más allá de su control. Después, aplican a sus vidas reales, a sus relaciones personales de amistad, noviazgo, matrimonio, familia, etc., los roles que les han inculcado a través de las pantallas. Esto genera, inevitablemente, conflictos en las relaciones reales, porque esta es precisamente la intención.

39. Los conflictos son inevitables, porque las mujeres naturales y normales, las mujeres de la calle, acaban comportándose cómo los hombres transexualizados en mujeres que ven en las pantallas. Y además, lo hacen sin saberlo, fascinadas por estas falsas mujeres, precisamente porque son hombres naturales encubiertos, que por naturaleza les atraen. De esta manera, también se las homosexualiza. Y, por supuesto, por la propia fascinación sagrada que produce la androginia, la transgresión de la norma y de la naturaleza.

40. En cuanto a los hombres naturales y normales, los hombres de la calle, después de haber sido programados por las pantallas diabólicas, tratan a las mujeres naturales y normales, a las mujeres de la calle, como si fueran hombres transexualizados en mujeres, que es lo que han visto en las películas, en las televisiones, en los parlamentos. De nuevo, sin ser conscientes de que lo hacen. De nuevo, víctimas de una fascinación propiamente religiosa. Y de nuevo, siendo homosexualizados gracias a este engaño, pues se sienten atraídos realmente por los hombres reales que se esconden bajo las mujeres aparentes.

41. Insistimos en que las fórmulas pueden también ser otras. Podemos encontrar distintas combinaciones de androginización y transexualización, de uno u otro sexo. Pero la más utilizada es la que hemos comentado, que coloquen en escena un hombre real y una mujer aparente que es en realidad un hombre transexualizado. Porque, como decimos, esta es la fórmula más eficaz a la hora de producir violencia de género, como es fácil de comprender. Pues, de esta manera, nos presentan, aparentemente, la complementariedad de los sexos, cuando, en realidad, lo que nuestro inconsciente ve es la rivalidad entre dos hombres, que no por casualidad son el sexo más fuerte físicamente, más agresivo, más directo.

42. Así, la violencia de género que tanto muestran en los telediarios es solo la superficie de un fenómeno mucho más complejo y estructural en el que juegan un papel central los andróginos y los transexuales encubiertos que vemos en los grandes medios de ritualización. La violencia final que el hombre de la calle ejerce contra la mujer de la calle es solo la consecuencia. La causa es la violencia oculta de hombres, a su vez ocultos, que aparentan ser mujeres modernas y sofisticadas en nuestras pantallas. Este es el núcleo más profundo de la violencia de género. En este sentido, decíamos, estas víctimas actúan como verdugos, devolviendo a las sociedades profanas el sufrimiento que les han infligido como víctimas en las sociedades iniciáticas.

43. Todo esto permite comprender en profundidad, en todo su alcance, cómo produce el sistema la violencia de género. Los investigadores que ignoran o que encubren esta utilización sistemática de transexuales, pero, en general, que no consideran el papel central que desempeña el androginismo en la violencia de género, no están llegando al fondo a la cuestión. En muchos casos, de manera intencionada por su parte o la de sus controladores, porque son ellos mismos programados duros, porque ellos mismos han sido traumatizados. En muchos casos, también, porque estos investigadores, teóricos, activistas, son ellos mismos transexuales encubiertos y están rodeados de ellos.


El andrógino como víctima

44. Todo esto permite comprender por qué a esta gran campaña de ingeniería social la han terminado llamando "violencia de género". Porque, como estamos intentando mostrar, la clave de su producción no está en los hombres y las mujeres naturales, sino en su transformación de género, esto es, en su androginización. Además, la vinculación de los términos "violencia" y "género" es crucial. Pues, como vamos a ver, lo que está en el corazón de toda esta ingeniería es una mecánica hierogámico-sacrificial, en la que la víctima central es el andrógino.

45. Como decíamos, el fenómeno de la violencia de género no se puede entender en todo su alcance al margen de esta agenda androginizadora. La transformación de la mujer natural en su sucedáneo, cuya máxima expresión es el hombre transexualizado en mujer, es uno de los principales motores de la producción de violencia de género. Dado que, ¿qué puede haber mejor que un hombre, aunque aparente ser una mujer, para instigar la violencia de otro hombre? Sobre todo cuando no le ofrece al hombre que lo desea lo que le había prometido su apariencia de mujer.

46. No hablamos solo de sexo, sino de la tendencia natural más profunda a conformar zoés naturales fértiles. El sexo infértil es, de hecho, el consuelo al que este hombre engañado por esta falsa mujer recurre para resarcirse. Evidentemente, cargado de violencia. Aquí vemos también hasta qué punto la distinción entre sexualidad y fertilidad está atravesada por la perversión, cómo esta ha sido producida también artificialmente, como parte de esta agenda androginizadora.

47. Todo esto debería permitir comprender hasta qué punto el androginismo y el transexualismo encubierto están en el corazón de la producción de violencia de género. De ahí que en muchos casos mediáticos que producen esta violencia de género las mujeres que aparecen en escena son hombres transexualizados. Gracias a esta enorme visibilidad y a que los magos negros e ingenieros sociales utilizan la mecánica hierogámico-sacrificial y la programación mediante trauma, las masas toman por naturales o normales comportamientos pervertidos mediante la utilización de distintas fórmulas andróginas y transexuales, de un signo o de otro, en distintos grados y combinaciones, de manera más o menos explícita.

48. E insistimos en que lo que está en el fondo de este fenómeno es una fascinación propiamente religiosa, una sacralización y fetichización de estas figuras andróginas, lo que supone que la mayoría sea víctima de él sin comprenderlo. La fascinación es mayor cuanto más han sido traumatizadas estas figuras. Esta es la paradoja que no se comprende. La violencia, el abuso, la perversión, el sadomasoquismo, etc., que están en el corazón del fenómeno, son sublimados y quedan ocultos tras el glamour y el brillo de las pantallas.

49. Este detalle es central para comprender todo lo que estamos diciendo. Estas referencias sociales adquieren su pregnancia, su capacidad de atracción, precisamente porque son protagonistas de una mecánica hierogámico-sacrificial. Esto es, porque están inscritas en una mecánica de abuso ritual, porque están atravesadas por una tensión sadomasoquista, desde su rol como víctimas a su rol como verdugos. Y esta mecánica es estructural. Pocas de estas figuras llegan a las posiciones de mayor visibilidad si no han sido iniciados en toda esta perversión sadomasoquista, a menudo desde que son niños, y a menudo en el marco del abuso intergeneracional y el de los cultos satánicos-luciferinos.

50. Y a su vez, todo esto está profundamente vinculado a la androginia y a la transexualización, como venimos diciendo. Porque es esta iniciación y programación dura la que produce el andrógino. Y porque, a su vez, el andrógino es el candidato prioritario a ser víctima. Precisamente porque es el transgresor, no solo de la norma moral, sino también de la propia naturaleza fértil de la zoé. El andrógino es la amenaza fundamental a la supervivencia de la sociedad natural y sana. Que hoy se normalice esta figura es el síntoma de que vivimos tiempos terminales y la humanidad como tal se acerca a su fin.

51. El andrógino es, por lo tanto, la víctima ideal. O mejor dicho, el andrógino se produce en el marco de una victimización, que a su vez esta tensada en todo momento por la amenaza de su sacrificio. Esto es lo que hace de él una figura pregnante, de cara al ritual hierogámico-sacrificial y a la programación mental correspondiente. Genera una tendencia ambivalente, al mismo tiempo, de repulsión y de atracción, si bien la propia programación mental de los participantes o espectadores hace que solo sean conscientes de la segunda. Este fenómeno contradictorio es, a su vez, fuente de desnaturalización y programación mental, que extiende las tendencias pervertidas de las sociedades iniciáticas duras a las sociedades profanas.

52. Insistimos, esta profunda vinculación entre el andrógino y la víctima hierogámico-sacrificial es lo que está en el trasfondo de su poder de repulsión sublimada y de atracción, de su pregnancia, de su sacralización y fetichización. Y todo esto opera a su vez como programación mental mediante trauma de las masas. Fascinación y programación que oculta la realidad de la agenda de destrucción de la maternidad natural y de la humanidad.


El andrógino como disidencia controlada

53. De ahí que el androginismo, cuando no la transexualidad encubierta, esté presente en muchas de las grandes operaciones psicológicas que hoy padecemos, basadas sistemáticamente en la programación en base al trauma. En desapariciones y asesinatos mediáticos, en casos de violencia de género, en conflictos por la custodia parental, en casos de enfermedades raras, etc. Cualquier escusa es buena para que aparezcan andróginos y transexuales en escena, a menudo encarnando el papel de los personajes inocentes. Precisamente porque el andrógino y el transexual encubierto son, como hemos dicho, los principales culpables de la producción de violencia de género y en general de la desestructuración de la familia tradicional fértil. La jugada es redonda. Se presenta como inocente al culpable y como culpable al inocente. Y las masas se tragan el cuento.

54. Pero también encontramos la androginia, a menudo hasta el extremo del transexualismo encubierto, en muchos de los intelectuales que promocionan esta agenda: líderes de asociaciones y colectivos feministas, movimientos LGBT, contra la violencia de género, la promoción del sadomasoquismo, la pedofilia, etc. También, en el ámbito de las teorías de la conspiración, especialmente cuando se trata de temas cercanos al ocultismo, que no se pueden comprender en todo su alcance sin el androginismo y el transexualismo. De esta manera, funcionan como agentes ideales de disidencia controlada. Estos andróginos desempeñan un papel muy importante como cortafuegos, trazando líneas rojas frente a estos temas, de manera que no sean comprendidos por el público en todo su alcance. De hecho, con la apariencia de la información rigurosa, contrastada, basada en datos, lo que en realidad hacen estos agentes es programar a las sociedades profanas mediante trauma, extendiendo su propia traumatización.

55. Todo esto significa, paradójicamente, que muchas de las personas que denuncian el abuso infantil han sido a su vez víctimas de abuso, a menudo junto a parientes, amigos, hermanos de logia, etc. Como decimos, esta es la mejor fórmula para los agentes de disidencia controlada. Evidentemente, saben de lo que hablan, porque lo han conocido de primera mano. Pero no cuentan todo lo que saben. Porque esto sería desvelar su propia realidad y la de muchas de las personas que los rodean. A menudo, también, porque son víctimas de programación dura y los temas más oscuros de sus vivencias han sido compartimentalizados amnésicamente. Pues bien, el androginismo, y especialmente el transexualismo encubierto, son justamente algunos de estos temas ante los que se trazan líneas rojas que no se quiere o no se debe traspasar.

56. Por otro lado, evidentemente, el transexualismo encubierto es un tema muy difícil de confirmar. Lo que hace que muchos investigadores "rigurosos", en el sentido más convencional del término, no lo toquen, si es que han llegado a saber de su existencia y de su extensión. Pero esta actitud es tremendamente incoherente en el caso de los teóricos de la conspiración, sobre todo cuando declaran que su labor es precisamente indagar en los elementos más ocultos del poder, que por definición tiende a esconderse y a eludir la prueba.


Del hollycausto judío al hollycausto andrógino

57. La profunda vinculación entre el andrógino y la víctima hierogámico-sacrificial, de la que hemos hablado, es también clave para comprender cómo se va a seguir imponiendo esta agenda en el futuro próximo. La estrategia que sospechamos que se va a ir utilizando cada vez más es una versión de la que se ha usado hasta hoy con el judío. Entre el judío y el andrógino hay una afinidad muy profunda. De ahí que sean figuras que, a menudo, confluyan. A ambos los encontramos a menudo conformando las estructuras intermedias del poder-religión real en la sombra. Ambos son figuras caracterizadas por la transgresión, que disfrutan de privilegios de los que no pueden disfrutar las sociedades profanas. Esto hace que ambos figuras sean particularmente serviciales al poder. En unas ocasiones, sobreprotegidos, y en otras, perseguidos. Pues tanto el judío como el andrógino son herramientas, frentes, tras los que se enmascara el poder-religión real, que también los utiliza como chivos expiatorios cuando es necesario. Ambas figuras son también, en buena medida, construcciones artificiales, y por ello objetos de enormes aparatos intelectuales fraudulentos que tratan de naturalizarlos.

58. Así, si en el siglo XX el judío ha sido el protagonista del hollycausto, sospechamos que en el siglo XXI este papel va a pasar a desempeñarlo el andrógino. Especialmente el transexual, pero en general cualquier opción de género que se aparte del sexo natural. De hecho, el fenómeno de los sacrificios de estrellas de Hollywood y la Hollymúsica tampoco se puede comprender en todo su alcance al margen de esta agenda androginizadora. La víctima sacrificada andrógina es divinizada. Y además, hay que hacerlo antes de que la realidad de su envejecimiento delate su secreta transexualización.

59. Pero también, la victimización se está utilizando y se va a utilizar cada vez más para sobreproteger a los colectivos de género. Atacando con ello, de manera encubierta, al resto de la sociedad normal. Será también utilizada para neutralizar cualquier iniciativa proveniente de lo poco que quede de sentido común en las sociedades naturales. Esto es lo que vamos a ir viendo de manera cada vez más marcada, a medida que la agenda oculta se vaya materializando en la realidad social transhumana.

60. Como decíamos al principio, toda esta agenda tiene una fuerte componente tecnológica. Aquí simplemente nos hemos centrado en los aspectos más directamente vinculados a la sexualidad, la fertilidad, la programación mental, la ingeniería social y los medios de ritualización. Pero todo esto opera en paralelo a todo un repertorio de tecnologías, de los más diversos ámbitos, que confluyen en una misma agenda de transformación de la humanidad en infrahumanidad. Porque, como hemos dicho, la cuestión de la androginia nos parece que es la central y la más profunda del proceso de transhumanización. Las diversas tecnologías simplemente se superponen a ella.

61. En suma, todo lo que hemos dicho debería permitir comprender hasta qué punto es central el género, esto es, el andrógino, en el proceso de transhumanización que hoy vivimos. De hecho, el género y la androginización no es otra cosa que una forma de guerra encubierta o guerra de cuarta y quinta generación contra las sociedades naturales y sanas. Una guerra librada por las élites del poder-religión real en la sombra contra los pueblos, pero que se manifiesta como guerra entre los sexos.


La distinción satánica entre sexualidad y fertilidad

62. La clave de todo lo que estamos diciendo está en una diabólica distinción entre sexualidad y fertilidad, que ha sido inculcada religiosamente en las sociedades occidentales, sobre todo en las últimas décadas. Esta distinción entre sexualidad y fertilidad tiene la apariencia de la irreligiosidad, pero en realidad opera en un estrato religioso más profundo, que es, de hecho, el propio del paganismo, y hoy del satanismo-luciferismo. Satanismo o luciferismo que es el núcleo de toda esta agenda androginizadora y desfertilizadora.

63. En todo caso, el objetivo final no es erradicar por completo la asimetría y la tensión vital entre los dos sexos naturales, sino simplemente desviar esta energía de su fin procreador natural hacia los fines artificiales transhumanistas. De ahí que la materialización total del andrógino no sea necesaria, que este no sea el fin de la agenda, sino solo el medio para producir artificialmente la separación neta entre sexualidad y fertilidad. Porque, de esta manera, la energía libidinoso-agresiva que produce la asimetría entre los sexos, puede seguir siendo utilizada para alimentar el sistema, siempre que sea efectivamente desviada de su fin natural.

64. Y porque la tendencia natural a la unión sexual y al conflicto entre competidores que esta entraña, enmascara una tendencia natural más profunda a conformar zoés biológicas, esto es, grupos humanos fértiles naturalmente. Este enmascaramiento es también, evidentemente, el producto de una programación mental de masas, que hace que las sociedades humanas se autoinmolen y se entreguen voluntariamente a la agenda de esclavización transhumana.

65. Por último, aunque en este trabajo no hemos querido profundizar en este aspecto, es necesario comprender que toda esta agenda androginizadora y desfertilizadora no es otra cosa que una normalización y una extensión a las sociedades profanas de los cultos satánicos-luciferinos que conforman el poder-religión real en la sombra. Cultos que tienen como víctimas predilectas a mujeres y a niños. Pero, a un nivel más profundo, la víctima central de todos estos cultos, así como la deidad a la que veneran, es el andrógino. Y esto, tanto en forma de ficción o abstracción, como en su materialización en seres reales, cuyo caso más extremo es el transexual encubierto.

66. El satanismo-luciferismo está en el corazón del transhumanismo, porque se basa, no solo en adorar al andrógino, sino, sobre todo, como hemos intentado mostrar, en producirlo, en materializarlo. Esta materialización del andrógino es clave en la agenda transhumanista, en la aniquilación de la humanidad y en su transformación en infrahumanidad-mercancía, esclava e infértil.

Pedro Bustamante es autor de "En el nombre del Falo y del Ano y de la Matriz transhumana: El sacrificio de la maternidad y el nacimiento del infrahumano" (2017), "Sacrificios y hierogamias: La violencia y el goce en el escenario del poder (1 y 2)" (2016) y "El imperio de la ficción: Capitalismo y sacrificios hollywoodenses" (2015).

4 comments:

  1. ¡Excelente Pedro! Esa brillantez y apertura para poder darte cuenta de cómo funciona este mundo y saber explicarlo, es admirable. Muchísimas gracias.

    Vi hace poco una película "Switch" (1991) con Ellen Barkin, que si no la viste la recomiendo (no por si es buena o mala película, sino lo que quiere transmitir), y se puede comprender la cantidad de mensajes (a distintos niveles), que da esta película. Saludos cordiales, Constanza.
    https://www.filmaffinity.com/ar/film201702.html

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  2. Cirugía para feminizar la voz de un transexual (antes y después). A partir del minuto 5.25
    https://www.youtube.com/watch?v=Pq170vPdr98

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  3. Anonymous14/1/18 15:29

    https://www.informationliberation.com/?id=56069

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