2017-06-01

El pezón satánico de Gabrielle d'Estrées



Escuela de Fontainebleau, Gabrielle d'Estrées y una de sus hermanas, ca. 1594.

Todo lo que estamos diciendo nos permite comprender una obra que suele resultar muy enigmática para los investigadores y para el público, Gabrielle d'Estrées y una de sus hermanas. Conviene estudiarla como parte de una serie de obras que dialogan las unas con las otras y nos ofrecen las claves para comprender esta, mucho más sintética y críptica por sí sola.


François Clouet, A Lady in Her Bath, c. 1571, National Gallery of Art, Washington D.C., cat. 1961.9.13.

Hasta donde sabemos, la primera versión es una obra de François Clouet, pintada un cuarto de siglo anterior, que retrata una mujer de identidad desconocida, probablemente una concubina del rey, según los expertos. Hay otra versión muy similar, atribuida al mismo autor, conservada en el Museo de Artes Decorativas de Paris (cat. 15821). Aparecen aquí ya muchos de los temas de la serie: los cortinajes rojos, la bañera, una distinción muy marcada de los dos pezones de la protagonista, un escena de fondo en que se ve, cortadas, una mesa con un mantel verde y una chimenea y un espejo oscuro. Pero en estas versiones solo vemos una mujer en la bañera, en lugar de dos. Aparece acompañada, sin embargo, de una nodriza que da de mamar a un bebé, y otro niño de una edad más avanzada, también vestido de verde, que se dispone a coger un racimo de uvas.


Anónimo, Gabrielle d'Estrées et sa soeur, la duchesse de Villars, finales s. XVI, Musée National du Château de Fontainebleau, cat. RF 1970-47.

Hay una versión intermedia, desde el punto de vista temático, en la que ya aparece duplicada la figura protagonista que está bañándose, y en la que todavía está la nodriza amamantadora, que desaparecerá después.


Escuela de Fontainebleau, Gabrielle d'Estrées y una de sus hermanas, ca. 1590-1600, Galería de los Uffizi, Florencia.

Aún merece la pena destacar otra versión, en la que los elementos se recuden aún más, conservada en la Galería de los Uffizi, en la que ya solo se ve a las dos protagonistas, en la misma bañera, pero una de ellas está de pie y parece estar saliendo. Y además vemos una referencia a un anillo, que es un tema central para comprender toda la serie.

En la obra central de la serie Gabrielle d'Estrées sujeta un anillo, justamente debajo, en línea vertical con el pezón derecho. Los expertos considerar que podría ser el anillo de compromiso de boda que le ofreció el rey Enrique IV. Estas intenciones de boda fueron muy polémicas en la corte y en Roma. Recordemos que Gabrielle era una mujer de la alta sociedad y la amante preferida del rey, pero no su esposa. Los planes de boda fueron también muy mal recibidos por el Papa Clemente VIII, que pretendía que fuese su nieta Maria de Médici la que lo esposara. El 23 de febrero de 1599 el rey anunció publicamente su intención de casarse con Gabrielle, ofreciendole un anillo de compromiso. Un par de semanas después, embarazada de 4 meses, Gabrielle d'Estrées murió. En la fecha de su muerte, la noche entre el 9 y el 10 abril de 1599, también parece reconocerse la marca de la Bestia. Evidentemente, dadas las circunstancias, es muy posible que fuese asesinada por aquellos que no deseaban esta boda, para empezar, Roma.

Pero lo que aquí nos interesa es analizar esta serie de obras en el marco de todo lo que estamos planteando. Los cortinajes rojos hay que interpretarlos como una alusión a la diosa Isis y su velo, al que tanta imi portancia estamos dando en esta obra. La bañera es también otro tema central en el ámbito ritual y sacrificial. Estamos sin duda ante el viejo tema de la prostituta sagrada, aunque ahora relativamente profanizado, en forma de concubinas de la alta sociedad que sirven en la corte. Esta Gabrielle d'Estrées, amante favorita de Enrique IV, y su rival, su esposa legítima Margarita de Valois, vuelven a encarnar los arquetipos afrodítico y demétrico de los que hemos hablado, y por lo tanto la separación de la dimensión sexual y la maternal. No es ninguna casualidad que el Vaticano sea el principal sospechoso de este probable asesinato, porque, además de los motivos políticos, estaría su interés en defender el arquetipo demétrico sobre el afrodítico.

En este sentido hay que entender los pezones, las nodrizas y los bebés lactantes. Gabrielle encarna a Isis, en el sentido afrodítico que estamos dicendo es su polo más marcado, y por lo tanto, todo lo contrario de una figura maternal, nutricia, lactante. Sus pezones han dejado de servir para amamantar y tienen que encontrar otra función. Entonces se convierten en un dispositivo de poder-religión, se asocian lógicamente a los ojos, que miran. Pero como ocurre con los ojos naturales, en la medida en que estos operan como dispositivo cultural, dejan de ser armónicos, equilibrados, complementarios. Se disocian en un ojo solar y un ojo lunar, como ya hemos visto, en un ojo sádico y en un ojo masoca, etc.

Lo mismo ocurre con estos pezones. De ahí que los pintores los hayan representado de forma radicalmente diferente. Hay un pezón izquierdo, lunar, que vemos retratado de frente, y un pezón derecho, solar, que es representado de perfil. Y que en la obra central de la serie aparece pinzado por la supuesta hermana de Gabrielle, mucho más grande y rojizo que el otro. De la misma manera que vimos que hay un falo amamantador, que es un dispositivo de poder-religión que sustituye al pecho natural, también hay un pezón solar que ha dejado de ser amamantador y se ha convertido en un dispositivo político-religioso, que como el ojo que todo lo ve, puede denotar deseo y/o amenaza.

Pero aún no hemos llegado al fondo de la cuestión. Estamos, sin duda, ante una forma de programación mental mediante trauma. Ante una mecánica que ha seguido practicándose en los ámbitos más ocultos de las grandes religiones de masas y de la aristocracia, como siempre en el marco de rituales de corte pagano-satánico. Si la protagonista aparece en una bañera es porque esta es una de las técnicas de trumatización por excelencia. No solo en forma de ritual de ahogamiento, sino también en forma de baños de agua fría. Por eso, en las primeras versiones comentadas, se ve una sirvienta al fondo con jarras de agua, junto a la chimenea en la que debería calentarlas, pero que no utiliza para rellenar la bañera.

La acompañante de Gabrielle puede ser su hermana, o como dicen otros investigadores, otra de las amantes del rey. Cualquier versión será solo una más de las anécdotas que necesitan los turistas y visitantes de los museos para llenar su vacío existencial y creer que saben algo. Lo que esta acompañante representa es un álter disociado de la esclava sexual de control mental Gabrielle d'Estrées. Por eso en las primeras versiones de la obra no aparece. Y por eso en otra versión aparece pero haciendo el gesto de salir de la bañera. De la misma manera que los sometidos a trauma creen desdoblarse y verse desde fuera del cuerpo, y dejan de percibir el entorno como lo hacen otros álters de una misma personalidad disociada. Por eso ambas son muy parecidas y los críticos creen que son hermanas. Por eso tienen los mismos pendientes. En realidad, los cuadros mismos son disparadores de control mental, como hoy lo son las películas de Hollywood sobre gemelas.

En el cuadro principal la supuesta hermana le pinza el pezon solar a Gabrielle porque está entrando en el trance disociativo de esclava sexual, una especie de álter gatuno si la comparamos con las esclavas de los MK Ultra-Monarch de hoy. En su mano se puede reconocer el mudra satánico "666", como en los colores verdes de la mesa y la blusa del niño. Porque lo habitual es que estos programas de control mental, desde siempre, sean parte del abuso ritual satánico. Por eso solo nos muestran parte del fondo. Porque el poder-religión se caracteriza siempre por esta mecánica escenográfica, por mostrar solo parte de sí mismo, por ocultar lo que lo alimenta y los sostiene, que es el ritual de sexo y de sangre.

Y el anillo situado justamente debajo de este pezón es también un elemento de programación, un disparador de álters. Por eso, en la versión en que una de las dos concubinas sale de la bañera, hace el gesto de colocarle el anillo. En realidad son dos álters y el anillo es un conmutador entre ellos. El anillo es también el ano, la sodomización, como parte de la traumatización por parte del falo.

En este sentido hay que interpretar las aluciones al velo de Isis, la bañera ritual y otros elementos. Nos están hablando de un ritual de sexo y de sangre que es el que tensa la programación, el que hace que el pezón solar de Gabrielle se ponga tieso. El unicornio que se ve al fondo y el cuerno de la abundancia, junto a un hombre semidesnudo, son también alusiones a rituales de la fertilidad. El niño que se lanza a coger las uvas es una alusión a Dionisio-Baco, y por lo tanto, otra vez, a los cultos eróticos.

Recordemos lo que hemos dicho de la violación y sacrificio de Sémele y de su parto precipitado de Dionisio, que concuye su gestación en el muslo de Zeus. Aquí está presente también todo esto. En el cuadro principal se intuye el embarazo de Gabrielle, y sabemos que fue —probablemente— asesinada, con un feto de 4 meses en su vientre. Evidentemente estamos hablando también del tema de la traumatización cruzada de madres e hijos, desde que estos son fetos.

En suma, hay que poner en cuestión radicalmente lo que nos cuentan los "expertos" sobre estas obras, que están ahí para encubrir la maner en que opera y ha operado siempre el poder-religión real. Y que analizarlas desde esta mecánica oculta, que es la del abuso satánico ritual y la programación mental mediante trauma. Solo así podremos, acaso, acercarnos a su sentido profundo.

Audio: https://www.ivoox.com/pezon-satanico-gabrielle-d-estrees-audios-mp3_rf_19016010_1.html

Pedro Bustamante es autor de "Sacrificios y hierogamias: La violencia y el goce en el escenario del poder (1 y 2)" (2016) y "El imperio de la ficción: Capitalismo y sacrificios hollywoodenses" (2015).