2017-06-13

El Moloch capitalista

Recientemente las élites que controlan internet han hecho viral el vídeo de un atropello de una mujer en China. Tuvo lugar el pasado abril, en la ciudad de Zhumadian, en la provincia de Henan. Nos dicen que "se ha hecho viral" y ha sido visto 30 millones de veces.

En el vídeo, se ve cómo una mujer cruza una avenida, por un paso de cebra, pero cuando el semáforo para los peatones está cerrado. Solo mira a un lado, se queda en medio del carril, y un taxi rojo la atropella, la lanza por los aires y la mujer queda tendida en el suelo.

Lo curioso es que se queda en una postura muy artificiosa, con el cuerpo totalmente estirado, los brazos paralelos al cuerpo, la cabeza recta, perfectamente perpendicular a las vías.

Los peatones no hacen nada para ayudarla. Porque, al parecer, en China, al que socorre a un accidentado pueden hacerle responsable de lo que le haya pasado. Y porque hay timadores que utilizan esta estratagema para aprovecharse de la buena fe de la gente.

Pero también, creemos que nadie hizo nada porque la postura en que quedó la mujer era aparentemente muy artificiosa, porque no parecía una persona accidentada, sino algo preparado.

La mujer estaba todavía viva. De hecho, no debía de estar muy malherida, porque el coche no la había golpeado a mucha velocidad. Simplemente la había volteado con el capó y está había dado una voltereta.

El caso es que nadie hizo nada. Y entonces un segundo vehículo pasó sobre ella, y esta vez sí que la atropelló violentamente. Se trataba de un gran coche y sus ruedas pasaron por encima de su cuerpo, causándole la muerte instantánea.

Entonces la conductora del vehículo que la atropelló, que sin duda debió de sentir que pasaba por encima de algo o de alguien, se bajó del vehículo y se acercó a la víctima. Pero justo en ese momento se interrumpe el vídeo.

Sospechamos que no es una casualidad que lo hayan interrumpido aquí. Que este corte forma parte del ritual, como vamos a ver.

Si nos interesa este caso es porque parece esconder mucho más de lo que se ve a simple vista. De lo que se declara. Si las élites que controlan los medios lo han hecho viral, si todos los grandes medios, que son todos distintas cabezas de hidra de un solo gran medio, lo han publicado, es porque lo están utilizando de alguna manera...

Venimos defendiendo desde hace tiempo que los medios de masas no son solo medios de desinformación, de censura, de demonización, de manipulación y de producción de realidad. Son además, antes que nada y sobre todo, medios de ritualización. Son el altar en el que se celebran los grandes sacrificios sistémicos que sostienen el sistema, como en otras culturas había calderos, piedras sacrificiales, altares o pirámides escalonadas. La pantalla es el altar donde se celebran, a diario, los sacrificios hollycapitalistas. La pantalla es mágica y es capaz de convertir aviones holográficos y demoliciones controladas en ataques terroristas y caídas apocalípticas de torres.

Lo interesante de este atropello en Zhumadian es que parece ser todo lo contrario a un sacrificio. Para que haya un sacrificio se necesita, como mínimo, una víctima que es sacrificada y un verdugo que la sacrifica. Aquí tenemos, evidentemente, una víctima. Pero no está tan claro quién es el verdugo.

Tanto el primer atropello como el segundo se producen con los semáforos de los vehículos en verde. Es verdad que los conductores deben conducir con precaución, y frenar o parar el vehículo si hay un imprevisto. Pero también es verdad que pueden no ver al peatón, y seguir circulando con normalidad, con su semáforo en verde.

Lo interesante de este sobrecogedor suceso es que podemos llegar a pensar, llevando nuestro razonamiento al límite, que los conductores no han sido responsables. Que, simplemente, han obedecido las normas de tráfico, que han circulado con el semáforo en verde, como si fuesen robots programados. Como se ve, esta lógica nos sugiere ya lo que parece esconderse aquí. Entre otras cosas, los coches sin conductor.

De manera que podemos decir que el verdugo de este sacrificio es el propio sistema, la gran maquinaria capitalista, que funciona de manera aparentemente automática. Incluso muchos discutirán que se pueda hablar, en rigor, de un sacrificio, en este caso, que se pueda considerar a la máquina como un verdugo.

Y sin embargo, mentes muy lúcidas como la de Thea von Harbou y Fritz Lang, nos mostraron en "Metrópolis" que la máquina capitalista es, en sí misma, una máquina sacrificial. Pero no hacían más que retomar un tema que atraviesa todo el "Capital" del satanista Karl Marx.

La gran maquinaria capitalista es una máquina sacrificial. Es la continuidad del satanismo por otros medios. Si no se comprende esto no se comprenderá nada. Y si no se comprende esto, es porque sus sacrificios no parecen serlo. Porque incluso eventos como el atropello de Zhumadian, que podría parecer un antisacrificio, son también sacrificios.

Lo que la gran maquinaria capitalista hace, simplemente, es asignar a unos y a otros, los papeles de verdugo y de víctima. Las mercancías que se consumen son las víctimas, pero no simplemente las mercancías-objeto, también las mercancías-humanas, que son las que mueven toda la maquinaria. Las personas que no son sacrificadas son también mercancías, que se creen personas en tanto en cuanto no son sacrificadas, sin comprender que su vida es una redención sacrificial de su consumo en tanto que mercancía. Pero, al mismo tiempo, las personas que no saben que son mercancías, tampoco saben que son cómplices del gran sacrificio en que consiste el sistema. Que creerse persona y no mercancía implica ser, en alguna medida, verdugo.

Si este sistema es sacrificial pero no lo parece es, entre otras cosas, porque el verdugo físico no coincide con el verdugo intelectual. De hecho, en lo que consiste el sistema, es en adjudicarnos estos roles de víctimas y de verdugos. Esto es lo que nos mostró el genio Stanley Kubrick en "2001: una odisea del espacio".

El atropello de esta mujer en China también es un sacrificio. Por eso han hecho que se haga viral los maestros del sacrificio humano que nos gobiernan en la sombra. Porque el sacrificio funciona tanto mejor cuanto no se reconoce que lo es. Y esto lo hacen muy a menudo estos magos negros. El ritual sacrificial opera como una mecánica de transferencia de culpa, que al mismo tiempo es una escenografía de culpables e inocentes. Y un velo de Isis que encubre otros sacrificios, otras víctimas, otros culpables, cada vez más explícitos.

Esta es una de las claves para entender por qué los magos negros han hecho que este vídeo se haga viral. Porque este sacrificio, no solo opera como tal, a pesar de estar disfrazado de antisacrificio. Además, como todo en el sistema, genera otra capa superficial, que encubre capas más profundas del sistema en las que esta mecánica sacrificial se va haciendo cada más explícita.

La gran maquinaria capitalista es como es, antes que nada, porque es una máquina sacrificial. Hasta que no se comprenda esto no se habrá comprendido nada. Si los magos negros han hecho este vídeo viral es porque ellos sí que saben muy bien esto que estamos diciendo aquí. Porque para ellos, este evento es la confirmación de su éxito, de su eficacia, de su inteligencia, a la hora de crear una gran maquinaria, que asume de manera automática el desagradable papel de verdugo. Y que encubre a los verdaderos verdugos. Porque parte de la lógica del sistema es que a distintos personajes, instituciones, dispositivos, les toca ejercer de verdugos físicos. Y así enmascaran a los verdugos intelectuales.

La máquina capitalista es mucho más que una máquina. Es una máquina viva, una máquina encarnada. De la misma manera que nuestras sociedades, y todas sus instituciones, son formas superiores de vida. Si funcionan es porque son zoés, porque son formas de vida social que nos conforman como bíoi. La gran maquinaria capitalista es una de esta zoés. Una zoé sacrificial. En parte sacrificante y en parte sacrificadora. Si funciona tan bien, con tanta eficacia, es precisamente porque es una máquina sacrificial. Porque sus crisis no la extinguen, sino que la refuerzan.

Todo esto no significa que esta gran maquinaria funcione sola. En última instancia, en su sala de mandos, hay humanos, y probablemente también no humanos, que manejan sus resortes, que la aceleran o la ralentizan, que abren o cierran sus flujos de materia y de energía.

Pero aunque hayan hecho viral este vídeo, lo cierto es que el interés del público ha contribuido a ello. Que lo hayan visto, al menos, 30 millones de personas, pone de manifiesto este interés. Confirma lo que decimos, que es un sacrificio. Aunque no lo parezca.

Los medios de ritualización nos dicen que este atropello ha puesto sobre la mesa el tema de la falta de valores y la confianza en la sociedad. Pero, como siempre, todo lo que viene de arriba, de las estructuras del poder-religión real, va a estar cargado de doble moral. Van a hacer explícita una cosa, pero la intención de fondo será la contraria. Hasta que no se comprenda esto tampoco se comprenderá nada. Esto es lo que está en el fondo de la "inversión luciferina" de lo que nos ha hablado tan bien Ibn Asad en "La danza final de Kali".

Así, en este caso, sospechamos que se esconde una intencionalidad no declarada. Después de todo, todos los rituales tienen una intencionalidad política. No son solo religiosos, sino que forman parte de una mecánica de poder-religión. Esto es lo que no nos ha contado el pensamiento dominante, porque está ahí para confundir, para que no se comprenda lo esencial.

Sospechamos que lo que se esconde en este ritual sacrificial es, en parte, lo que ya hemos dicho. La maquinaria del sistema es poderosa y no hay nada que hacer contra ella. Esto es lo que el ritual nos debe transmitir subliminalmente. No hay nada que hacer contra ella porque, incluso sin que exista un verdugo declarado, la gran máquina sigue sacrificando.

El dios terrible de los judíos se ha encarnado en la máquina. La "trascendencia de Dios ha caído" en el sistema, como dijo Walter Benjamin en "El capitalismo como religión".

Pero además, sospechamos, este sacrificio sistémico tiene otra intencionalidad encubierta. Vendernos, aunque no de manera explícita, más maquinismo. Nos dicen que el problema es que la sociedad se ha vuelto demasiado robótica. Pero, de hecho, este ritual está ahí para legitimar que se siga robotizando aún más. De manera sibilina, subliminal, utilizando la mecánica sacrificial de manera encubierta, sin que la mayoría lo reconozca, lo que están celebrando es el dominio de la máquina sacrificial. Y, por lo tanto, el sometimiento del humano a esta máquina.

Si este vídeo se ha vuelto viral, es porque estos 30 millones de espectadores se identifican con la víctima. Pero también con el verdugo. Y porque, al mismo tiempo, no son capaces de reconocer que el verdugo es, en última instancia, la gran maquinaria capitalista.

Atrapados en este teatro sacrificial, aceptaremos todo lo que nos vendan. Para, supuestamente, evitar desgracias como la sucedida. Tomaremos como un "progreso" que instalen más cámaras de vigilancia, más GPSs, más dispositivos de seguridad, más tecnologías biométricas, más coches sin conductor. Y creeremos que todo esto es un "progreso", un "avance" de la civilización.

Pero lo que pocos comprenderán es que estaremos, simplemente, alimentando a la máquina sacrificial con nuevas víctimas. Que estaremos, simplemente, cambiando un sacrificio por otro. Que seguiremos difrutando sádicamente, aunque no lo reconozcamos, de la sangre que derrama el Moloch capitalista.

Audio en https://www.ivoox.com/moloch-capitalista-audios-mp3_rf_19224659_1.html

Referencias:

http://www.weibo.com/tv/v/F6Hcof3sw?fid=1034:a9ba31e8b4ad388a66602dc70781e229

https://www.nytimes.com/2017/06/09/world/asia/china-woman-run-over-video.html?partner=IFTTT

http://www.dailymail.co.uk/news/article-4584000/Woman-hit-taxi-run-SUV-pedestrians-IGNORE.html

Pedro Bustamante es autor de "Sacrificios y hierogamias: La violencia y el goce en el escenario del poder (1 y 2)" (2016) y "El imperio de la ficción: Capitalismo y sacrificios hollywoodenses" (2015).