2017-04-26

"Metrópolis" (2/3): el transhumanismo es la continuación del satanismo por otros medios



Esta imagen sintetiza buena parte de la película. El capitalista y el científico son los cocreadores de la mujer-máquina. Pero también los participantes en el ritual satánico que está en la base de esta creación. La objetualización del ser humano, que es en lo que consiste el capitalismo, es en última instancia una forma de satanismo. El gran capitalista y el gran científico son parte de una misma logia masona-satánica, que se remonta a las religiones de misterios, a los alquimistas, a los cabalistas que experimentaban con el golem, etc. Lo que esta película nos permite comprender es la estrecha vinculación entre capitalismo y ciencia y tecnología. Todo ello articulado por el ritual satánico, como la palanca fundamental que permite dominar a las sociedades. Como veremos, en el marco de los programas de control mental mediante trauma.

Continuación de http://deliriousheterotopias.blogspot.de/2017/04/metropolis-13-el-capitalismo-como-culto.html.



Pero, "en medio de la metrópolis había una casa extraña, olvidada durante siglos". Una casa con aspecto medieval y un pentagrama en la puerta. Es la casa de Rotwang, el inventor.

Rotwang se podría casi traducir como "mejillas rojas" ('rote Wangen'). Pero parece que es más acertado pensar que hay una alusión velada a "rote Zwang", 'fuerza, violencia, coacción roja'.

Que sea una casa de aspecto medieval, "en medio de la metrópolis", es un detalle importante, porque nos sugiere que este inventor es el viejo alquimista, un continuador de los cultos mistéricos. Pero que sigue en el corazón del régimen capitalista. Casi podríamos decir que Rotwang sería el Dr. Mengele, el satanista Illuminati y maestro programador Monarch de la posguerra. Una de las claves para comprender que el nazismo era solo la punta del iceberg de la dictadura global Illuminati que hoy padecemos.



Y efectivamente, en el centro de los planos que estudia Rotwang vemos una "S". Y al lado, otro compás, como el que tenía su hermano masón Joh Fredersen.



El ayudante de Rotwang, un enano y jorobado, asciende a través de una escalera de caracol y le anuncia que Joh Fredersen le espera. Este impedido nos muestra a qué se ha dedicado siempre la ciencia y la tecnología de punta, a experimentar con humanos al margen de cualquier moral. Los logros de la ciencia y la tecnología se consiguen siempre a un precio muy alto, que es el de los millones de víctimas que este progreso requiere. Pero esto no te lo dirán en las academias y los medios de comunicación, porque estos son primero que todo medios de propaganda de un gigantesco sistema de carnicería humana organizada. De hecho, de un régimen satánico en el que este satanismo tiende a profanizarse y a extenderse al conjunto del sistema.



Mientras Fredersen espera a Rotwang, abre unas cortinas muy teatrales, detrás de las que aparece la cabeza de "Hel"...



Esta cabeza de Hel está colocada sobre un pedestal que reza:
"Hel, para mi fortuna, para bendecir a todos los hombres, perdida para Joh Fredersen, muerta ofreciendo la vida a Freder, el hijo de Joh Fredersen."
"Hel" parece que hace alusión a "hell", que se puede traducir como 'claro, luminoso', pero también 'puro'. Pero también al inglés "hell", 'infierno'.

Hel es la esposa de Joh Fredersen y la madre de Freder. Entendemos que ha muerto en el parto. Este es un indicio muy poderoso de que estamos ante un linaje Illuminati, satánico e intergeneracional, que ha sacrificado a la madre como parte de la traumatización —programación de control mental— del hijo.

Que esta cabeza conmemorativa está situada bajo el taller del alquimista, sobre un pedestal, en un escenario tras una cortina, etc., todos estos detalles nos hablan de un ritual satánico o luciferino. Y como veremos a continuación, de su vinculación con los experimentos del alquimista, que desembocan en el transhumanismo que hoy padecemos.

El capitalista y el inventor discuten sobre la muerte de Hel. Rotwang dice que ella ha muerto para el beneficio de ambos. Pero también que ella, en realidad, para él, no ha muerto... Aquí está presente también todo el trasfondo Illuminati-satanista de los rituales sacrificiales y hierogámicos, con sus desmembramientos, banquetes antropofágicos, restituciones, reencarnaciones, etc.



La mano derecha de Rotwang está oculta bajo un guante negro. Y en un momento vemos que está poseída, que parece moverse ajena a su voluntad. Esta parece ser la inspiración para el mismo tema en "Dr. Strangelove" de Stanley Kubrick. Podemos considerarla también una posesión demoníaca. Esta es otra muestra de que la ciencia y la tecnología son en última instancia instrumenttos demoníacos. Pero hoy el lavado de cerebro es tan brutal que muy pocos comprendemos esto. Y lo mismo podríamos decir del capitalismo, que va de la mano de la ciencia y la tecnología, como estamos intentando mostrar.

Rotwang le pregunta a Fredersen: —¿Piensas que perder una mano ha sido un precio demasiado alto a pagar por la recreación de Hel?

Evidentemente estamos ante un culto satánico en el que el alquimista-inventor-científico ha tenido que vender su alma al diablo, sacrificar algo de sí, para tener el privilegio de participar en el proyecto transhumanista. Pero, también, lo que esto quiere decir, es que el "progreso" científico, y en general cualquier creación cultural tiene un precio que solo se puede pagar en carne humana.

El ser transhumano solo se crea al precio del sacrificio del humano. Y esto es mucho más concreto porque implica la programación mental mediante trauma.



Entonces Rotwang le enseña a Fredersen su invento, que como dice es la "recreación" de Hel. Es importante que aparezcan ambos, porque significa la asociación de capitalismo y cientifismo, todo junto a su trasfondo satánico, como pone de manifiesto el pentagrama invertido.

Además la androide está coloda sobre un pedestal, un especie de mesa con pies piramidales, que también recuerda un feretro. Evidentemente todo esto vuelve a aludir a los cultos de misterios, a los sacrificios, a las restituciones, a las resurrecciones, a las encarnaciones, etc. En suma a la profunda vinculación entre satanismo y cientifismo, que es la continuación del satanismo por otros medios, igual que el capitalismo, con el que confluye en el transhumanismo.

La película es muy manipuladora en este sentido, en la medida en que le carga el muerto, nunca mejor dicho, al alquismista-científico, como si el capitalista no supiera nada. Pero de hecho si leemos entre líneas veremos que la transhumana es una proyecto comun de ambos.



Rotwang le da una orden y la androide cobra vida y anda ante ellos. La resurrección de los muertos es la tapadera que han utilizado las castas sacerdotales para ocultar prácticas de programación mental mediante trauma, que perseguían en última instancia fines políticos y de dominación, mediante la creación, a distintos niveles, de robots humanos. El transhumanismo, a través de los programas MK Ultra/Monarch es la última versión de un mismo intento milenanio de someter al ser humano a agendas perversas de dominación.



La androide, bajo las órdenes de Rotawang, camina sobre el pedestal y acerca una mano a Fredersen. Evidentemente estamos ante un programador de control mental y una esclava, que está siendo programada para satisfacer los deseos pervertidos de los poderosos y de esa manera controlarlos. Así, en el momento en que la androide acerca su mano a Fredersen, Rotwang también se acerca y su mano negra se superpone en la imagen con la de la androide. No solo Rotwang, la "coacción por la sangre" podríamos traducir, es su programador, además, ambos están operando en el marco de una agenda demoníaca, que es la de Satán, la de la transformación del ser humano en un robot.

Pero esta misma agenda es la del capitalista, pero esto no ha sido mostrado en esta película porque el capitalista es el productor del filme y este está ahí para lavar su imagen.

Entonces Rotwang, con su mano negra sobre la de ella, le vuelve a decir a Fredersen: —¿No merece la pena perder una mano, a cambio de haber creado para los hombres del futuro el humano-máquina?

Él es el controlador controlado, no solo por el capitalista, sino también por Satanás. Evidentemente la mano derecha simboliza la libertad, la creación libre y responsable. La mano negra, precisamente la derecha, representa el pacto satánico por el cual el científico se compromete a obedecer la agenda de la logia satánica.

Ya hemos visto que tanto Fredersen como Rotwang aparecen con sus compases de masones. Ambos son parte de la misma logia masona-satánica. La mano negra es la sumisión del científico a la voluntad de Satán, que es la misma que la del control absoluto del ser humano por una minoría de humanos o por otras entidades.



Rotwang le dice a Fredersen que en 24 horas conseguirá que la androide parezca humana. Esto es un detalle central en el filme, porque significa que ante lo que estamos es ante la programación mental. Que de lo que se trata no es tando de crear robots que se comporten como humanos, sino de crear humanos que se comporten como robots. Esta es la clave para comprender el transhumanismo, pero poca gente lo está comprendiendo. Porque la otra versión, la de los robots serviciales que están ahí para facilitarnos la vida, es muy atractiva y nubla la inteligencia de la mayoría. Y por supuesto de los grandes intelectuales del régimen, que están ahí para crear cortinas de humo teóricas que escondan lo esencial.

Rotwang le dice también que esta androide es suya, que a él le quedó el hijo de Hel.

Y acto seguido volvemos a ver la imagen anterior, Freder sometido a la máquina, lo que hemos interpretado como una cruz y un pentagrama satánico. El ritual sacrificial encarnado en la máquina. Es importante que Freder haya sustituido al obrero y ocupe este lugar sacrificial, porque como vamos a ver, es identificado en cierto modo con Cristo o con el Mesías, a lo que denominan el "Mediador".

Insistimos, el capitalismo es solo la última versión del satanismo, solo que más extendido y encarnado (enmascarado) en el mismo sistema de producción y de consumo, en las mercancías y el dinero. Porque en lo que consisten en última instancia, tanto el capitalismo como el satanismo, es en el sometimiento total de unos humanos a otros. Eso sin contar que además puedan estar implicadas entidades no humanas, que aquí estamos resumiendo también en la noción de satanismo y en entidades tales como demonios o Satán.

Tanto el capitalismo como el satanismo, pero también el comunismo de manera indirecta, consisten en la maquinización y la mercantilización de todo, o en otras palabras, en la reducción del ser humano a un objeto, un robot, en la igualación de todas las diferencias y jerarquías en el mejor sentido de la palabra, empezando por la diferencia entre hombre y mujer. Capitalismo, comunismo y satanismo son tres epifenómenos que conforman un mismo fenómeno, en el capitalismo y comunismo son los dos pares dialécticos que sirven a un mismo fin: destruir las sociedades tradicionales, la riqueza de la cultura popular, la moral, la vida natural, el sentido común, etc. Con el satanismo en el centro oculto de todo este sistema, si bien cada vez más extendido y visible.

La imagen del hombre atado a la máquina, que recuerda también, evidentemente, al "Hombre Vitruviano" de Leonardo da Vinci, el Gran Maestre del Priorato de Sión, simboliza todo esto que decimos. En la medida en que representa a la máquina tomando el control del ser humano.

La genialidad de Fritz Lang es habernos mostrado esto cómo un cuerpo humano atado simbólicamente a un pentagrama, que es uno de los símbolos básicos del ritual satánico. Pero también a la cruz cristiana.

Pero la clave es, además, hacer de este ritual un mecanismo de traumatización que priva de humanidad, de libertad, a los participantes. En esto consiste en última instancia la programación mental mediante trauma, en el sentido más ancestral del término, de la que el programa MK Ultra/Monarch es solo la última versión.

Una vez más, después de esta imagen, vemos a Rotwang y Fredersen en el laboratorio. Lo que confirma nuestra interpretación de su complicidad en esta mecánica satánica. Si bien no estamos seguros de que el montaje sea el original, debido a las vicisitudes y reconstrucciones que ha sufrido la película.



En esta otra imagen se confirma todo lo que venimos diciendo. Este otro obrero vuelve a descender al lugar en el que hemos interpretado el ritual satánico, por una de las dos columnas salomónicas.

Otro indicio de que la revolución de los obreros está infiltrada por la masonería es que este obrero le dice a Freder que la reunión es a las 2(11).



Otra vez la hélice, la serpiente, sobre la mesa del alquimista. Mientras el capitalista observa con toda complicidad.



Como sucedía con el obrero al que sustituyó, Freder desfallece por el trabajo ininterrumpido. Entonces al tablero circular se superpone el reloj-contador de 10 horas que marca su jornada laboral.



Freder intenta hacer avanzar las manillas del reloj de su jornada, fuerza el que las 10 horas que debe trabajar pasen más rápido. Esto parece ser un guiño a la ideología comunista y progresista que no ha criticado a fondo el capitalismo, sino que solo ha consistido en regatear jornadas y salarios. En este sentido también se pone de manifiesto que estos movimientos han estado pilotados por los élites desde un principio.

Pero lo interesante de esta imagen es que Freder, que no consigue adelantar su jornada laboral, termina en una posición, con las dos manillas practicamente horizontales, que recuerdan a la cruz cristiana. Ya hemos visto que en un momento se veía una cruz en este mismo círculo.



Mientras se dirige a su padre de una manera que recuerda a las palabras que Cristo dirigía a Dios: —¡Padre! ¡Padre! ¿Acaso 10 horas nunca terminan?

Todo esto confirma la vinculación de cristianismo y comunismo que hemos propuesto. Pero insistimos en que este tablero circular, este altar sacrificial capitalista-comunista, es a un tiempo pentagrama satánico y cruz cristiana. Lang maneja una estructura simbólica muy sofisticada en la que diversos símbolos, que tienden a identificarse con fenómenos diferentes confluyen.

Mientras tanto Rotwang le dice a Fredersen que el plano que están manejando los obreros es el de unas catacumbas excavadas hace 2000 años. Todo esto confirma otra vez lo que decimos. El movimiento comunista no es más que otra versión del colectivismo de los primeros cristianos perseguidos por el Imperio Romano. Y sin embargo en un momento dado el Imperio recupera ese movimiento y hace de él la religión de Estado.

Pues bien, algo parecido sucede con el capitalismo y el comunismo. Solo a un nivel muy superficial se oponen. En el fondo y a largo plazo el comunismo ha sido una de las patas del sistema que a contribuido ha destruir las culturas populares de los ámbitos en los que se ha establecido y conducir más rápidamente a estas hacia el Nuevo Orden Mundial capitalista-comunista.





Fredersen quiere saber lo que están haciendo los obreros en las catacumbas, y entonces el alquimista lo conduce al sótano. Otra vez vemos la luz helicoidal y la escalera de caracol descendente. Que las catacumbas estén debajo del taller del alquimista es muy significativo, como el que ambos desciendan a la vez. Como vamos a ver, la María que lidera la revuelta es finalmente una esclava de control mental.

Se trata en definitiva de "ingenería" social, de la "construcción" de una sociedad, de lo que se ocupa la "masonería" especulativa retomando el modelo de la masonería operativa. El capitalista y el científico son los arquitectos de la sociedad capitalista, como ponía de manifiesto el hecho de que ambos portasen compases y manejasen planos.



Y ahora los vemos a ambos portando linternas, lo que parece una alusión a los portadores de antorchas de los cultos mistéricos. Todo esto que decimos de la construcción de una sociedad parece demasiado romántico, demasiado ideal, pero lo cierto es que la mecánica que construye es inseparable de la que destruye, porque es la misma que la del sacrificio de sangre. Por eso se tiene que hacer en las sombras, lejos de la sociedad, por eso la masonería y las órdenes que la controlan se basan en la jerarquía, en la obediencia, en el secreto. Por eso finalmente toda esta estructura, al máximo nivel, tiene que estar tensada por la programación mental mediante trauma, por la disociación mental, que las élites consiguen mediente la tortura y el abuso de sus mismos miembros.



El encuentro clandestino de los obreros resulta ser una suerte de ceremonia religiosa oficiada por la misma María que veíamos al principio, en unas catacumbas en las que se rinde homenaje también a los mártires de este cristianismo-comunismo. Aunque vemos tres cruces más importantes, en una alusión evidente a la Trinidad cristiana, también aparecen muchas más cruces menores, que confirman lo que venimos diciendo, que el comunismo es una suerte de cristianismo en el que la figura del Cristo sacrificado se ha extendido a toda la clase oprimida, a todo aquel que padece la opresión capitalista.

En este sentido no hay tanta diferencia entre comunismo y sionismo, que ha hecho también de las víctimas del Hollycausto, como gran ritual sacrificial en buena medida ingenierizado y exagerado, el centro de su culto.

Pero significativamente María está sobre un presbiterio elevado 7 escalones, en alusión a los ciclos lunares. Como vamos a ver ahora esta María es en realidad una esclava de control mental, un producto del capitalista y el científico para manipular a las masas.



El rostro de María está colocado exactamente en el centro de un rombo, en el que volvemos a ver las dos pirámides o el anagrama AVM. Con 15 velas que se acercan a 14, otra vez relacionado con el ciclo lunar (creemos que han querido que fuesen 14, pero han optado por 15 para que dibujaran la forma del rombo). También las manos de María, a dos alturas diferentes, que parecen una alusión velada a Bafomet, nos hablan de su doble dimensión ctónica y urania, afrodítica y demétrica.



Y aquí volvemos a ver la "M" invertida en la posición de sus brazos. Y la idea del "Ave" en las telas que cuelgan de sus brazos y en su mirada al Cielo. Ahora vamos a ver que todo esto es coherente con la doble dimensión de María, como virgen cristiana, nutricia, fértil, protectora, y como Gran Ramera en su versión moderna de esclava sexual de control mental.



Mientras los trabajadores se congregan en torno a María, Fredersen y Rotwang han descendido a un lugar desde el que pueden expiar a los trabajadores, a través de un hueco en el muro, otra vez con forma de diamante. En otras palabras, la masonería está infiltrándose en el movimiento obrero. El capitalista y el científico, con total complicidad, están "construyendo" (masones) la sociedad mediante "ingeniería" social. Y esto, como vamos a ver, pasa por una mecánica hierogámico-sacrificial, por el ritual de sexo y sangre, por el satanismo, por el control mental.



María les cuenta a los obreros el mito de la Torre de Babel. Les dice que los que la concibieron (entre ellos vemos de hecho al alquimista) no podían construirla solos, así que tuvieron que contratar mano de obra extranjera. Entonces vemos que estos trabajadores de distintas naciones e acuden a Babel formando 5 filas, que confluyen y conforman una pirámide invertida.

María les dice que el problema es que el cerebro que concibió la Torre y las manos que la construían no se ponían de acuerdo, y eso resulto en la animadversión de unos y otros, que dio a su vez al traste con la construcción de la Torre. Les dice que entre el cerebro y las manos el mediador ha de ser el corazón. Este es el lema con el que la película empieza y acaba. Dice que el "Mediador" es alguien que está por venir. Esta es una alusión evidente al Mesías.

Los obreros abandonan esta suerte de iglesia comunista y se quedan solos María y Freder. Entonces María le dice que él es el "Mediador". María y Freder se besan, y esto disgusta a su padre, que los está expiando. Entonces le dice a Rotwang que ponga a la androide la cara de María. Y añade: —Quiero sembrar la discordia entre ellos y ella. Quiero destruir la fe de estos hombres en esta mujer.

El Illuminatus necesita controlar a la masa y lo hace a través de la mujer. Y lo mismo con su hijo. Y lo hace manipulando a la mujer natural y transformándola en la Gran Ramera, en la Prostituta Sagrada. La verdadera "Mediadora" es esta mujer sagrada, que oscila entre la Prostituta Sagrada y la Virgen casta y nutricia, en función de las situaciones, pero que en el fondo es la misma figura.

Este arquetipo sagrado de mujer es la base de la ingeniería social, porque a través de ella se divide y enfrenta a los hombres. El "divide e impera" que es clave en la estrategia de poder de las élites, es en última instancia una religión que gira en torno al arquetipo sagrado femenino. Y esta división y dominio empieza justamente en la mente de este ser sagrado femenino, que es al mismo tiempo la Puta y la Virgen, porque es una esclava programada mediante trauma, con una mente disociada en la que conviven ambos álters.

Lo que leemos entre líneas en esta película es que la mujer ocupa un lugar central en la mecánica del poder-religión, que las élites manipulan indirectamente a los hombres a través de la manipulación más directa de las mujeres, que el centro de las religiones y de la ingeniería social está en la "construcción", en la "ingeniería" del arquetipo femenino, mucho más que en el del masculino, que se deriva, por así decirlo, del primero.

Se trata, en definitiva, de una estrategia milenaria emprendida por los satanistas para destruir el arquetipo de la Matriarca, y después de la Virgen María, casta, fértil, nutricia, y transformarlo en el de la Prostituta Babilónica. Esto es, de lo que se trata es de desviar la energía libidinosa que, de manera natural, tendería a la fertilidad, hacia fines de control y manipulación social.

Pero a decir verdad esta ingeniería está permanentemente oscilando entre ambos polos. Es tan manipulador el arquetipo de la Virgen Cristiana como el de la Prostituta Sagrada. Porque en definitiva ambos son los polos de una misma mecánica de poder-religión por parte de las élites para dominar a los pueblos. Y porque en definitiva hay una alianza al máximo nivel entre los que se sirven de ambos polos. Que en última instancia son dos álters disociados de una misma esclava de control mental sometida al trauma del Falo.





Cumpliendo las órdenes de Fredersen, Rotwang persigue a María en la catacumbas. Vemos como la luz de la linterna luciferina del alquimista se posa sobre cráneos, sobre la virgen y sobre un cadáver que se encuentra en el centro de esta cripta.

Lang nos está hablando de rituales hierogámico-sacrificiales, esto es, de la mecánica de traumatización de los adeptos de estos cultos. Y por encima de todo, como hemos visto, de los seres sagrados femeninos. Así se han iniciado todas las adeptas femeninas: mediante abstinencia, privación, reclusión, tortura, felación, violación, sodomía, bestialismo, antropofagia, etc. Pasando de ser víctimas a verdugos. Siendo traumatizadas y a su vez traumatizando a otros. También los adeptos masculinos.

En esto consiste la programación mental mediante trauma. Pero en esto consiste también el transhumanismo. El transhumanismo es solo la última vuelta de tuerca de esta mecánica. Esta es la clave para entender este filme. Ahora lo vamos a ver.

Lo que hace el científico con María en su laboratorio es solo la versión moderna de lo que han hecho todas las castas sacerdotales en sus criptas. Lang ha entendido esto bien y por eso nos muestra, primero, a Rotwang persiguiendo a María con su linterna luciferina, y después atándola en su mesa de operaciones y tranfiriendo su alma a la androide.



En medio de esta traumatización María hace el gesto osiríaco que se identifica con la víctima sacrificial inocente.



Como decíamos, consigue escapar de la cripta y subir al taller del alquimista, que se encuentra justamente encima. Esto es importante, insistimos, porque significa que la alquimia, y después la ciencia, se alimentan del ritual hierogámico-sacrificial. En la puerta del taller vemos un pentagrama, como sucedía en la puerta de la vivienda. Y ahora lo vamos a volver a ver invertido. Siempre este doble juego en la mecánica oculta del poder-religión, siempre la inversión del significado de los símbolos, que en definitiva es la inversión de María y la Gran Ramera.

Finalmente la luz de la linterna vuelve a posarse sobre el rostro de María, que ha quedado acorralada en el umbral de la puerta del taller del alquimista, y entendemos que ha sido atrapada por él.



Mientras tanto Freder se acerda a la catedral, en la que un monje afirma que el tiempo del apocalipsis está cerca, mientras se escucha la "Danza de los muertos". El monje lee un pasaje del Apocalipsis de San Juan, en el que se habla de Babilonia, la Gran Ramera:
"... y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos. Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; y en su frente un nombre escrito, un misterio: BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA" (17, 3-5).
Y de la imagen de la Gran Prostituta pasamos a la de la androide fabricada por el alquimista-transhumanista. Esta vinculación es fundamental para entender en qué consiste el transhumanismo, para comprender la estrecha vinculación entre transhumanismo y perversión moral.

http://deliriousheterotopias.blogspot.de/2017/03/los-ninos-y-las-ninas-nacen-de-madres-y_17.html

Rotwang ha encerrado a María en su taller y le dice que "ha llegado la hora de ponerle a la humana-máquina sus facciones". Otra vez esta es la lógica de la programación mental: producir álters disociados satánicos ocultos enmascarados por álters frontales cristianos. Pero insistimos en que ambos son álters, personajes fabricados, de una misma mecánica. Caer en la falsa oposición entre la Prostituta y la Virgen es como hacerlo en la falsa oposición entre capitalismo y comunismo.



Freder está en el exterior de la casa del alquimista, mientras este fuerza a María para ponerle su rostro a la androide. El hijo del capitalista escucha sus gritos e intenta acceder a la vivienda. Volvemos a ver el pentagrama en la puerta, que nos confirma que lo que en realidad está en juego es un ritual satánico, esto es, abuso satánico ritual, para hacer de María una esclava de control mental. Todo ello al servicio de la agenda de dominación.



Cuando por fin se abre la puerta vemos que está flanqueda por las dos serpientes herméticas, que son también la dos columnas salomónicas. A Freder le han dado acceso a la logia. Evidentemente, porque es un niño de papá, porque forma parte del linaje.



Vemos cómo Freder entra voluntariamente en la casa, esto es, en la logia masona-satánica. Y después de hacerlo, la puerta se cierra detrás de él. En los altos niveles de la masonería satanista se entra pero no se sale. Las puertas pueden eventualmente abrirse ante uno, si uno tiene las cualidades oportunas para ejercer el poder... pero después se cierran, una vez que uno ha entrado. Solo cabe la posibilidad de avanzar. Avanzar, por supuesto, en la degradación moral, en la perversión, en el sadismo, en la inhumanidad.



Volvemos a ver, de manera todavía más clara, el símbolo de las dos columnas y las dos serpientes que flanquen el sancta sanctorum del templo masón.

Y seguimos viendo en varias ocasiones lo mismo. Freder tiene dificultad para abrir diversas puertas, que también se cierran a su paso y no puede volver a abrirlas.

Nos están hablando de los grados de la masonería y la dificultad de salir vivo de ella una vez que se conoce en qué consiste.

Continúa en http://deliriousheterotopias.blogspot.de/2017/04/metropolis-33-la-programacion-de.html.

Pedro Bustamante es autor de "Sacrificios y hierogamias: La violencia y el goce en el escenario del poder (1 y 2)" (2016) y "El imperio de la ficción: Capitalismo y sacrificios hollywoodenses" (2015).