2017-04-04

Cassandra Vera o cómo encubrir el terrorismo sistémico con la agenda LGBT



Todo apunta a que, en el caso de Cassandra Vera, estamos ante una operación psicológica hollycapitalista bastante calculada, para matar varios pájaros de un tiro, como es habitual en ellas.

Se trata en primer lugar de avanzar en la represión de la libertad de expresión, en un tema tan importante y tan estructural como es el terrorismo. Que es clave para la implementación de la agenda globalista, esto es, la demolición controlada de los Estados-nación y su sustitución por estructuras transnacionales. El terrorismo es uno de los "problemas" principales que utilizan, en el marco de la lógica "problema-reacción-solución", para la transición progresiva de estructuras nacionales a globales. Hemos hablado de ello en "El imperio de la ficción".

No es una casualidad que se acabara ETA y lo sustituyeran por el terrorismo internacional. Es parte del guión. El sistema necesita enemigos nacionales para legitimar estructuras de poder nacionales y enemigos globales para legitimar estructuras de poder globales. Tampoco es casualidad que lo hicieran con una gran atentado de bandera falsa como el 11M, que era el gran ritual de cambio de régimen, que además hicieron coincidir con las elecciones, para intensificar su eficacia simbólica.

Han elegido a una bloguera que trata el tema del terrorismo con una enorme superficialidad, a pesar de ser estudiante de Historia. Evidentemente está ma´s interesada en homonarse y arreglarse ante el espejo que en investigar en serio la historia antes de poner sus tuits, con un humos bastante pobre y macabro.

Han elegido un atentado enormemente espectacular, con un coche que saltó por los aires hasta la azotea de uno de los edificios que bordeaban la calle. Vera hace bromas sobre el tema y lo compara con un vuelo espacial. Pero apenas entra en el fondo de la cuestión. Solo aparece el nombre Kissinger, y sin decir nada de importancia, en uno de los 13 tuits que recoge la sentencia:
"Kissinger le regaló a Carrero Blanco un trozo de la luna."
http://verne.elpais.com/verne/2017/03/29/articulo/1490791071_349381.html

Evidentemente si en sus tuits hubiese puesto en cuestión las versiones oficiales sobre el terrorismo, no habría sido objeto de esta operación mediática. Pero lo importante es que esta operación está montada también para que la represión sea más dura contra los que sí ponemos en cuestión de una manera profunda la farsa del terrorismo fabricado por el propio sistema.

Por supuesto, no pone en cuestión la versión oficial sobre el atentado, como no lo hace ninguno de los medios de desinformación. Porque esta polémica está ahí, también para que no se hable en profundidad del terrorismo, para que no se comprenda su estructuralidad, para que no se entienda que la mayor parte del terrorismo que vemos está orquestado, controlado, infiltrado, de una manera u otra, por las agencias de inteligencia occidentales. Y en particular por aquellas afines a los intereses atlantistas-sinionistas-globalistas, esto es CIA, MI-6 y Mossad, así como las de otros Estados occidentales.



Y a todo esto se suma, para hacer más ruido, para que se hable más del tema, para que la operación psicológica sea más efectiva, para despistar, el tema LGBT. El nombre de Cassandra Vera parece encajar con lo que decimos.

No decimos que todo sea fabricado. Probablemente parte de la historia es real y simplemente se ha elegido porque es apropiada para montar la operación. Como las dos "SS" del nombre "CaSSandra", atípicas en español, que asociamos a las serpientes herméticas, a las logias masonas, al Schwarze Sonne (Sol Negro). O como el apellido "Vera", que encaja a la perfección con la agenda trans y con los desvaríos del género, que quieren hacernos creer que el género elegido es más VER-dadero que el sexo natural. 

Lógicamente la justicia no podría procesar a los millones de españoles que hacen bromas sobre todo tipo de temas en las redes sociales. Así es que seleccionan determinados casos más mediáticos, porque son personajes ya conocidos, o porque, como en este caso, interesa vender la agenda trans, para que funcionen como avisos a navegantes y amenacen a los ciudadanos a la hora de tratar ciertos temas.

Así, cada vez que alguien tiene la intención de escribir lo que piensa sobre el terrorismo en una red social, se lo pensará dos veces, sabiendo que te pueden meter un año en la cárcel, e inhabilitarte 7 meses para ejercer un puesto en la función pública, como han sentenciado a Vera. Así que, de denunciar la complicidad de las estructuras del Estado con el terrorismo, ya ni hablamos... Aunque, en la práctica, esto es más inofensivo para el sistema, en la medida en que somos minoría y la mayoría sigue siendo masa crítica, con su cerebro lavado las 24 horas del día y los 7 días de la semana por la guerra mediática.

Una de las claves del hollycapitalismo es la guerra permanente, contra todos y en todos los frentes, la guerra de cuarta y quinta generación. Uno de estos frentes es la guerra informativa, mediática, de propaganda, psicológica. Es una guerra en toda regla, pero no tiene que parecerlo. Y una de las formas que toma es la superficialidad, el falso debate, el sensacionalismo, el morbo malsano, la distracción permanente, lo políticamente correcto, etc. Esto es lo que estamos viendo en el caso Cassandra Vera.



Mezclar el terrorismo y la agenda LGBT no es nuevo. Ya lo vimos el año pasado en el atentado de bandera falsa de Orlando. Es una vinculación mucho más pensada de lo que parece, porque en definitiva supone asociar lo trans-género, con lo trans-nacional, lo trans-comercial, lo trans-humano, etc., y de la misma manera, todo lo anti-trans. Y todo ello a su vez con la violencia, con los verdugos y las víctimas, etc. Siempre la misma mecánica sacrificial.

http://deliriousheterotopias.blogspot.com.es/2016/06/orlando-ritual-hierogamico-sacrificial.html

Pero en este caso sobre todo de lo que se trata es de atraer la atención de más público. Del que se interesa más por lo social, lo sentimental, lo rosa, etc., que por lo estrictamente político. Es una tendencia a una despolitización en el sentido clásico del término y a una repolitizacuión hacia toda una serie de temas más rosas, amarillos, verdes, y menos rojos y azules, para entendernos. Esta operación parece responder a esta lógica, por la manera en que han vinculado terrorismo y transexualidad. Lo han sacado hasta en la prensa extranjera, como en The Guardian.

https://www.theguardian.com/world/2017/mar/30/spanish-woman-given-jail-term-for-tweeting-jokes-about-franco-era-assassination

El montaje es perfecto para evitar que se hable en profundidad, tanto de lo uno como de lo otro. Un ejemplo de la dictadura de la superficialidad, del embrutecimiento planificado de las masas.

En el fondo es la mecánica que utilizan una y otra vez, en distintos ámbitos: poner en escena la supuesta agresión a una minoría —judíos, homosexuales, mujeres víctimas de "violencia de género"— y utilizarla como cortina de humo para esconder el ataque a la mayoría. Aquí, como era de esperar, nos hablan de una supuesta discriminación a Vera por el hecho de ser transexual. Así desvían la atención de lo más importante, la represión de la libertad de expresión, con esta supuesta transfobia. Y al mismo tiempo siguen haciendo ruido con la versión oficial sobre el terrorismo compartida por todos los partidos que se dicen democráticos. 

Otro dato curioso es que esta Cassandra Vera es estudiante de Historia. Que hayan puesto en escena los tuits sobre un hecho histórico, como es el atentado de Carrero Blanco, precisamente de una estudiante de Historia, podría ser una forma muy sutil de dar a entender que poco más hay que saber sobre este magnicidio de lo que esta "experta" en el tema escribe en 140 caracteres.

Ya ni siquiera son polémicos los artículos o los libros, sino los tuits de 140 caracteres. Los blogueros y youtubers verdaderamente críticos con el sistema somos absolutamente inofensivos para el sistema, porque, como dice Luis Carlos Campos, somos una "isla de despiertos" en un mar de superficialidad.



Y de paso este tipo de operaciones sirven para seguir escenificando la farsa del Estado de derecho, para que los diversos partidos pongan en escena sus diferencias superficiales, que a su vez encubren su complicidad con los temas fundamentales que sostienen la dictadura hollycapitalista.

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Con todo esto ya hemos dicho todo lo que merece la pena decir de la operación psicológica Cassandra Vera. Pero, como precisamente lo que buscan, sobre todo, es que el ciudadano diga "si bwana" a las versiones oficiales sobre el terrorismo, qué mejor oportunidad que esta para repasar el atentado de Carrero Blanco.

Todo parece apuntar a que el atentado del entonces Presidente del Gobierno español Carrero Blanco fue orquestado por la CIA estadounidense para quitarse de en medio a un dirigente incómodo que amenazaba sus intereses.

Como dice Astillas de Realidad, Carrero Blanco era "anti-OTAN, anti-bases norteamericanas, anti-masón, anti-sionista, y anti-un montón de cosas".

http://astillasderealidad.blogspot.com.es/2015/02/operacion-ogro-eta-hace-el-trabajo.html

L. C. Campos nos remite al libro "La CIA en España" (Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2007) de Alfredo Grimaldos, del que tomamos la siguiente información:

http://contraperiodismomatrix.com/la-verdad-de-eta-un-supernegocio-y-el-enemigo-necesario

Ya en enero de 1971, casi 3 años antes de magnicidio, el "Telegrama confidencial 700", enviado desde la embajada norteamericana en Madrid al Secretario de Estado William Pierce Rogers decía:
"El mejor resultado que puede surgir de esta situación sería que Carrero Blanco desaparezca de escena (con posible sustitución por el general Díez Alegría o Castañón)."
Carrero Blanco no estaba conforme con los pactos de Madrid de 1953, que establecían las condiciones de las bases norteamericanas en España. Creía que el país ibérico no recibía suficientes contrapartidas militares y económicas por ello y expresó su interés en que los convenios se modificaran sustancialmente.

Además, se opuso a que Estados Unidos utilizase sus bases militares en España durante la guerra del Yom Kippur, en 1973. Una neutralidad de la que el régimen franquista se benefició con precios del petróleo estables, mientras en el mercado internacional se disparaban.

Eduardo Martín de Pozuelo escribe:
"Los analistas norteamericanos consideraban a Carrero un gris reaccionario amargado, más franquista que Franco. Los informes de Inteligencia que escribían sobre él, su entorno y su actitud política no dibujan a Carrero sólo como un personaje antiamericano, ultracatólico, feroz antimasón, anclado en el pasado, sino que lo pintaban más bien como un estorbo para el desarrollo de los intereses norteamericanos en España y para la modernización de nuestro país" ("Lo mejor es que Carrero desaparezca", La Vanguardia, 24 de agosto de 2005).
Todos los detalles del atentado apuntan a que la CIA estuvo detrás, y que la banda terrorista vasca ETA fue solo la ejecutora parcial. Parece que ni siquiera fueron capaces de ejecutarlo por completo sin la ayuda material de los norteamericanos, porque estaban empezando y no tenían ni siquiera los medios para una operación de esta envergadura.



Henry Kissinger se reunió con Carrero Blanco justo los dos días anteriores de su asesinato. El día antes la reunión duró nada más y nada menos que 6 horas, y ambos pactaron que el contenido sería secreto, incluso entre sus altos cargos.
"Henry Kissinger estuvo de visita en Madrid los dias 18 y 19 de diciembre de 1973 para convencer a Carrero de facilitar la renovación de las bases de Torrejón, Rota y Morón y el ingreso de España en la OTAN, argumentando el riesgo que la animadversión del Magreb suponía para España. Carrero respondió desvelando al secretario de Estado norteamericano el proyecto "Islero", el plan para que España desarrollase autónoma e independientemente su arsenal nuclear. Tal vez este gesto selló su condena a muerte" afirma Astillas de realidad.
Parece ser que Henry Kissinger agotó los últimos cartuchos antes de ordenar su asesinato o transmitirle al Presidente Richard Nixon lo sucedido en la reunión para que este lo ordenara.



Muchos signos apuntan a que altas instancias del Estado español y de la Inteligencia y la Embajada estadounidense "dejaron actuar" a ETA. Según el periodista Manuel Cerdán, en la preparación del atentado, coincidieron en Madrid una treintena de miembros de esta organización
"que se mueven por la capital impunemente, sin que las Fuerzas de Seguridad detecten su presencia. Alquilan pisos y coches, sustraen vehículos, hacen reformas en las viviendas, compran locales, van y vienen en tren y automóvil, hacen prácticas de tiro en los alrededores de la capital y hasta se permiten el lujo de vigilar de cerca al sucesor de Franco" ("Objetivo: asesinar al presidente", El Mundo, 20 de diciembre de 2003).
El Diario Ya señalaba un día después del magnicidio:
"La víspera del atentado, dos jóvenes colocaron descaradamente, en 50 metros de fachada, unos cables que conectaban el explosivo con el detonador."
Como se sabe, el asesinato se produjo a escasos 100 metros de la Embajada estadounidense, razón de más para suponer que la CIA estuvo implicada. Los miembros del comando de ETA estuvieron durante muchos meses excavando el túnel bajo la calle en el que colocarían el explosivo.



El juez especial instructor del sumario, Luis de la Torre Arredondo, manifestó:
"La CIA sabía que iban a matar a Carrero" (Enrique Barrueco, "La CIA sabía que iban a matar a Carrero", Interviú, 28 de marzo de 1984).
Y el fiscal de la instrucción, Fernando Herrero Tejedor, murió años después en extrañas circunstancias.

La viuda de Carrero, María del Carmen Pichot, puso en cuestión la investigación judicial y el que no se tomasen medidas policiales tras el atentado para detener a los perpetradores.

El juicio se archivó y los autores imputados fueron amnistiados en 1973.

Por aquel entonces ETA estaba dando sus primeros pasos y el atentado de Carrero Blanco era perfecto para construir el mito del enemigo contra el que todo poder se legitima, como ocurriría con la incipiente "democracia" española.

Hoy, 44 años después, el vuelo del coche de Carrero Blanco, varias decenas de metros hasta la azotea de un edificio de la Calle Claudio Coello, y el vuelo de las teorías de género, con varias decenas de productos hormonales sobre las relaciones naturales humanas, son las cortinas de humo perfectas para que el borrego hollycapitalista siga creyéndose la farsa de que los terroristas son los malos y nosotros somos los buenos. Y de que el Estado está ahí para protegernos de este mal.

Pedro Bustamante es autor de "Sacrificios y hierogamias: La violencia y el goce en el escenario del poder (1 y 2)" (2016) y "El imperio de la ficción: Capitalismo y sacrificios hollywoodenses" (2015).