2017-04-06

"50 sombras más oscuras" (2/2): normalizando el sadomasoquismo



Una de las claves para comprender esta película es que la segunda sumisa que aparece es en realidad un álter disociado de la protagonista, y ambas son la misma esclava sexual del programa de control mediante trauma Monarch.

Continuación de http://deliriousheterotopias.blogspot.de/2017/04/50-sombras-mas-oscuras-12-el.html.



Otra vez volvemos a ver las pirámides, con un elemento fálico sobre una de ellas, cuando llegan a la "gala benéfica", en la casa de los padres adoptivos de Christian.



Y además han colocado dos columnas a la entrada de la casa, roja y azul.



La "gala benéfica" resulta ser un baile de máscaras... literalmente. En segundo plano vemos que están recaudando fondos para niños de padres drogodependientes. Pero otra vez encontramos el osito de peluche que nos habla del abuso ritual, del disparador.

El verdadero baile de máscaras es el de la filantropía y la beneficiencia controladas por los Illuminati, que se nutren precisamente de madres y niños en dificultades, que vienen ya de situaciones traumáticas —guerras, catástrofes, poblaciones marginales, inmigración, etc.— y por lo tanto son más fácilmente utilizables en los programas de control mental mediante trauma, el abuso ritual, el satanismo, etc.



Como ya vimos, Ana lleva una máscara con forma de mariposa, de color claro, y Christian negra. Ella es la mariposa Monarca, la víctima, y él el controlador, el verdugo.



Y a la madre adoptiva de Christian la han puesto de verde, lo que parece hacer alusión a las religiones de misterios y al satanismo.



Y le han puesto unos pendientes con las dos serpientes herméticas, que se abrazan una a la otra, que aluden a las rivalidades e incestos gemelares.

Mientras asisten a la gala, Christian le pregunta si tienen hambre, y Ana le contesta que "muchísima". Este es otro signo de que es una esclava sexual sometida a abstinencia como parte de su misión.



El "55" hay que interpretarlo en el mismo sentido: "SS". El que ofrece ese dinero en la subasta benéfica en realidad es parte de la trama de abuso, que se nutre de niños desfavorecidos para alguna de sus actividades pedocriminales. La caridad es una fachada. Esta gente no suela un chavo si no es para ganar algo a cambio.



Tras el maestro de ceremonias vemos el Campanile de San Marcos de Venecia, que nos recuerda que seguimos en el régimen del Falo. Y que este se remonta, entre otras logias, a la Nobleza Negra veneciana.



Y para los torpes, sacan la misma imagen en otra puja con el "55-SS".



Ana también puja, con su número "28" que parece ser otra alusión al caduceo hermético.





Mientras la fiesta sigue abajo, Christian y Anastasia suben a la que fue la habitación de él cuando era un niño. Y allí lo vemos junto a monumentos fálicos, situados a su espalda, que confirman todo lo que venimos diciendo. Sodomía y disociación.



Vemos otra vez fotos de boxeadores, esto es, del tema de la rivalidad gemelar y la disociación.

Y junto a los boxeadores vemos una imagen de la madre natural de Christian. Que es de hecho muy parecida a la otra sumisa/álter de Ana, Leila. Lo que pone de manifiesto que estamos ante un círculo vicioso, ante abuso ritual intergeneracional. Que Christian es hijo de otra esclava de control mental, de hecho procedente de la sociedad "caritativa", esto es, una drogodependiente.

Al mismo tiempo que sucede esto en la habitación de Christian, mientras ambos se desnudan y tienen relaciones sexuales, vemos imágenes intercaladas de la familia adoptiva de Christian, de sus padres y de su hermana, que insisten en el tema del abuso familiar.



La pareja baila, otra vez, sobre un pavimento con dibujo de panel de abejas, que también parece aludir al ajedrezado masónico. Y Christian le da una vuelta completa a Ana, lo que se utiliza como disparador de álters, bajo tonos azulados.



En el tocador, volvemos a ver las rosas, pero esta vez rojas, frente al traje blanco de Ana.



Justamente cuando Mrs. Robinson, con un traje blanco y negro masónico, se encuentra con Ana. Evidentemente todo el simbolismo de las rosas blancas y rojas está aquí implícito: la virginidad, el desvirgamiento, el ritual hierogámico, la prostitución sagrada...

Por cierto que Ana apenas se quita el antifaz en toda la fiesta, lo que pone de manifiesto que estamos ante un álter programado.



Enésimo signo de esclava Monarca: vuelve dormida tras la misión. Seguramente, además, en un caso real, la habrían drogado y dado electrochoques para fragmentar su memoria.



Christian lleva a Ana a recoger su coche, y alguien lo ha golpeado y abollado. Probablemente ha sido el propio Christian, pues sucede en su propio garaje, en un bloque de apartamentos con mucha seguridad.

Estas esclavas están permanentemente amenazadas y se sienten completamente indefensas y desamparadas, de manera que no tienen más remedio que recurrir a la protección de sus torturadores.

Se da aquí una curiosa paradoja que es difícil de comprender para la mayoría de las mentes adoctrinadas en el pensamiento racional y lógico, que no sirve para comprender cómo funciona el poder-religión real, que se basa en estas paradojas. Y que en el fondo remite a la lógica del abuso familiar, según la cual los padres son protectores y abusadores al mismo tiempo, y esta contradicción tan fundamental es la clave de la disociación de la personalidad.



Más guión de programación mental. Tras el incidente con el coche de Ana, deciden ir al barco de Christian. Este tema lo incorporan, como hemos visto en otras películas, como es el caso de "The Parent Trap", o en rituales como el de Diana de Gales o el de Diana Quer, porque las esclavas trabajan a menudo en estos contextos marítimos. Como ha contado bien Brice Taylor.

En todos estos casos, el yate funciona como disparador.



En el barco, Christian le cuenta que su madre murió de una sobredosis, cuando él era un niño.

En este sentido decíamos que los Illuminati utilizan como cantera para sus actividades pedocriminales a estos niños ya traumatizados, pero más bien para ser peones prescindibles que para ocupar posiciones importantes como Christian. Aquí el guión manipula la realidad. El hijo de la drogadicta en todo caso habría sido sacrificado frente o por niños como Christian como parte de la programación gemelar, como nos cuenta James Casbolt en "Agent Buried Alive", entre otros.

Pero lo cierto es que esta confusión, además de encubrir los programas reales, opera como programación, porque los esclavos de hecho se identifican con otros niños, hasta el punto de que los confunden con sus propios álters. De manera similar a como ocurre aquí con la otra sumisa, Leila.

Christian le cuenta que le llevaron junto a su madre al hospital, donde lo encontró Grace, su madre adoptiva. Evidentemente, nos están hablando de las tramas de pedocriminalidad de los Illuminati, que están infiltradas en los hospitales, como en las grandes ONGs, y desde ahí nutren estos programas de seres humanos indefensos.

El sistema opera como una gran carnicería tremendamente sofisticada. Las grandes ONGs sirven al sistema al mismo tiempo que operan como catarsis para que el borrego se sienta mejor creyendo que ayuda a cambiar algo.

Después Christian le dirá a Ana que es un sádico, que le excita castigar a mujeres, particularmente a las que se parecen a su madre. Porque esto es lo que ha visto hacer a su padre, añadimos.



En casa de Christian, Ana se mete sola en la sala de sadomasoquismo. Este detalle es importante, porque están utilizando la película para generar curiosidad por el tema en las masas, para que estas se metan en el tema de manera voluntaria.

Evidentemente si muestran que se trata de una práctica pervertida, propia de mentes anómalas, más allá de los límites de lo sano, entonces la gente no querría probarlo.

El sadomasoquismo encaja a la perfección con todas las perversiones, excesos, anomalías, que hoy padecen las sociedades, ataca las relaciones sentimentales duraderas, estables, equilibradas, las que construyen lazos familiares, fértiles, que regeneran naturalmente las sociedades. Por eso los globalistas-transhumanistas-satanistas lo están fomentando.

Pero como vemos aquí lo tienen que hacer con mucha sutileza, de manera muy sibilina, como actúa Satanás. Por eso en esta película vemos tan poco sadomaso, a pesar de que se supone que este es el tema principal. Vemos incluso menos que en la primera.



Como avanzábamos, su jefe la acosa en su despacho. Cuando no queda nadie en la oficina, a última hora de la tarde, cierra la puerta, y entonces Ana hace un gesto de susto con los hombros y cerrando los ojos. Esto es también un disparador de álters sumisos al abuso. Lo vemos una y otra vez.

Como decíamos, este personaje del jefe acosador es importante, porque está ahí para lavar la imagen del verdadero sádico, que es Christian, y con ello de los programas de esclavitud de los Illuminati, que son más discretos, más estructurales, más extendidos, más secretos, etc., que un jefe caliente que no sabe contenerse.

Siempre la estrategia de la cortina de humo, el juego de manos de los magos. Muestran el mal de poca monta, aislado, reconocible, evidente, para encubrir el mal estructural que conforma las estructuras del poder-religión. Mal personificado que encubre el mal estructural, el que conforma la mecánica del poder-religión.

Y como no podía se de otra manera, el Illuminatus Christian la espera a la salida de la oficina para protegerla, después de que su jefe ha intentado violarla.





Christian ha propuesto a Ana que vaya a vivir con él en su apartamento. Entonces la acompaña a coger unas cosas a su casa.

Ella le dice que tarda "2" (11) segundos. Y después la vemos pasar junto a 2 (11) velas, que vemos en 2 (11) secuencias distintas. Y entre medias la vemos mirarse en el espejo.



Y entonces se le aparece en su casa la otra sumisa, Leila Williams, que como decíamos es, a otro nivel, uno de sus álters inconscientes.

Parece que están utilizando el 11, no solo como mensaje a iniciados, sino también como disparador de programación para esclavos. De ahí que aparezca en el contexto de este encuentro de Ana y Leila, esto es, de cambio de álter.

Cuando Ana la ve, se asusta un poco, pero en seguida la reconoce y la llama por su nombre. Porque es una de sus personalidades disociadas. Simplemente está cambiando de álter.



Leila saca una pistola y amenaza a Ana. Esto también es habitual en programación, porque de lo que se trata a menudo es de que los álters sean muy opuestos y que se lleven a matar, para reforzar la ilusión de que no son parte de una misma mente disociada.

Entonces llega Christian y vemos cómo la consigue dominar simplemente mirándola, como si la hipnotizara, porque de hecho es su controlador (de una única Ana-Leila). 

Esto ilustra muy bien por qué los esclavos MK Ultra/Monarch no saben que lo son. Porque de hecho sus álters frontales llevan vidas más o menos corrientes, en las que se limitan a hacer lo que hace todo el mundo, y sus actividades más excepcionales son realizadas por álters específicos a los que no tienen acceso los primeros.

Por cierto que el nombre Leila podría hacer alusión a Leila Waddell, la Mujer Escarlata de Aleister Crowley, con la que tiene un cierto parecido.



Y después le ordena que se arrodille, lo que confirma todo lo que estamos diciendo. Incluso la alusión velada a la felación es perfectamente oportuna.



Mientras, el álter Ana observa a Christian con el álter Leila, sorprendida y escandalizada, sin saber que ambas son la misma. Todo esto es la misma mecánica traumática que genera los álters, pero aquí se ha matizado bastante, porque el objetivo fundamental de la película no son los programados duros sino los blandos.

Después Anastasia llora. Porque ya decimos que aquí están jugando a varios niveles a la vez. Sobre todo quieren llegar a jóvenes no esclavas, que sin embargo se ofrezcan voluntariamente a prácticas humillantes propias de las esclavas.

Por otro lado, a nivel de guión, esto les sirve para seguir lavando la imagen del sádico Illuminatus, y que solo comprendan lo que estamos diciendo aquí una minoría. Pero también, a nivel subliminal, el inconsciente colectivo entiende que Ana y Leila son la misma, y que el precio que tiene que pagar por su príncipe azul es la humillación y la sumisión.

Pero aquí vemos que la clave de todo esto es la sutilidad con la que el sistema nos vende su perversión. En esto consiste ascender en la pirámide del poder, el prestigio, los premios, el dinero, etc. El sistema, controlado por los Illuminati, nos vende como misterioso, glamuroso, morboso, excitante, etc., ascender en la pirámide. Pero encubre de manera muy sutil, mostrando solo una parte, todo lo que hay que dar a cambio, que en última instancia es vender el alma al diablo.

Por eso en la cúpula gobierna y siempre ha gobernado el satanismo. Porque toda la estructura es satánica, consiste en vender el alma, la inocencia, el amor, a cambio de poder, control, dominación, etc.



Después de la humillación Ana se va a pasear sola por el puerto. Y vemos unos rótulos azules con las palabras "Prince", de "príncipe" azul, y "Freedom" (libertad), que contrasta con el de "esclava" que vimos antes.

Todo esto es perfectamente coherente, la contradicción entre la esclavitud y la libertad es en realidad la de dos álters disociados, que en condiciones normales están compartimentalizados. Pero ya decimos que aquí de lo que se trata es de llevar poco a poco al conjunto de la sociedad al mismo estado psicópata de los programados, para hacerlos de esta manera más dóciles a la gran carnicería humana en que consiste el sistema. Lo mismo como verdugos que como víctimas, como sádicos que como masocas.

Por eso el tema del sadomasoquismo es tan importante desde el punto de vista de la ingeniería social. Aunque aquí aparentemente se está hablado de una relación sentimental, en realidad, en el hollycapitalismo que hoy padecemos, todo está cargado de esta dimensión libidinoso-agresiva, y lo político y lo económico son inseparables de lo erótico-sexual.



Ana mira con una braguitas y una camisa cómo Christian hace gimnasia. Apoya las manos en el potro y levanta lentamente las piernas hasta sobrepasar la horizontal. Evidentemente es una alusión velada a la erección fálica, que sabrá ver, también conscientemente, todo aquel que no esté demasiado intoxicado por la doble moral y la corrección política.

Pero lo importante aquí es que esto sigue funcionando como encubrimiento, como truco de magia Illuminati, para encubrir la realidad del Falo sádico. Ella está fascinada por el Falo erecto, pero lo que no nos cuentan es lo que hace el Falo felado, sodomizador, violador, desgarrador, desvirgador, pederático... 

Despúes Christian tiene un accidente con un helicóptero. Aunque al final no le pasa nada. Pero lo interesante es que nos dicen que entonces tiene 27 años, que es una edad típica para sacrificios Illuminati. Aparece además vinculado a su boda con Ana, lo que encaja también en la mecánica hierogámico-sacrificial, aunque aquí sea solo un guiño.



Ana le regala un llavero de cumpleaños, que al mismo tiempo es su contestación a su propuesta de matrimonio: "¡Sí!"

Lo importante es comprender que esto confirma todo lo que venimos diciendo. Un llavero sirve para guardar llaves (keys). Y lo que Christian es, es precisamente un controlador Monarch, el que maneja los códigos o claves (keys) de programación de Ana.

El profano ve una boda romántica, pero el iniciado sabe que estamos ante una boda de conveniencia, vistosa de cara a la galería, que encubre la perversión de un sádico que abusa de una esclava sexual Monarca, producida mediane abuso satánico ritual.



Vuelven a casa de sus padres para celebrar el cumpleaños de Christian, y este llega con Ana en su coche, con una matrícula en la que se lee "1138" (1111).



Ya hemos visto el simbolismo de las rosas blancas y rojas, y el papel de oficiante que representaba Mrs. Robinson. En la primera fiesta Ana iba de blanco y ahora va de rojo, precisamente bajo la mirada de la misma Robinson, que vemos en primer plano. Y así es como Christian anuncia la boda.

Evidentemente todo esto tiene un significado muy profundo, particularmente para los satanistas, que persiguen el sacrificio de la virginidad (ritual de desvirgamiento) y de las vírgenes.



Que además lo haga delante de unas fotografías antiguas de familia tiene un sentido evidente: estamos ante un clan satánico intergeneracional. La programación mental es solo la punta del iceberg del abuso ritual satánico. Hasta que no se comprenda esto no se comprenderá nada.



En casa de sus padres, Christian lleva a Ana a visitar un lugar especial. La coge en hombros y le da un cachete en el trasero. Ya sabemos de donde viene la costumbre de coger a la novia en brazos y meterla en casa el día de la boda: del rapto, del patriarcado.

Este gesto es parecido, pero todavía más significativo, como vamos a ver. Todo parece una simple travesura, pero los detalles nos hablan de algo más serio, en la línea de lo que hemos dicho del traje y las flores rojas. Atraviesan una puerta con una cenefa verde satánica, flanqueada por dos floreros, descienden (ritual ctónico) una escalera, abren con llave, siguen bajando escalones después de entrar.



Y seguimos viendo elementos rituales al interior: el verde, las dobles columnas, las flores de colores, el descenso a la cueva ctónica.



Se trata de un piscina que ha sido decorada para la ocasión.



Christian le obliga a andar sobre la superficie de la piscina, sobre un cristal que han colocado sobre el agua. La piscina alude a los rituales de ahogamiento, que son muy habituales en programación mental.



Y allí le ofrece el anillo de boda, precisamente bajo la amenaza del ahogamiento, esto es, bajo el efecto de la programación mental mediante trauma.

Y lo hace en un estuche del mismo rojo que las rosas y el vestido. Del mismo rojo que la sangre del ritual de desvirgamiento, la tortura y el sacrificio satánico de las vírgenes.



Y la esclava sexual le dice "sí" rodeada de luces blancas y rojas, que simbolizan su mente disociada. Manchas de semen y de sangre ocultas en sus álters inconscientes.

Pedro Bustamante es autor de "Sacrificios y hierogamias: La violencia y el goce en el escenario del poder (1 y 2)" (2016) y "El imperio de la ficción: Capitalismo y sacrificios hollywoodenses" (2015).