2017-03-25

"A.I. Inteligencia Artificial" (3): encubriendo y normalizando el ritual satánico



"La Feria de la Carne", en la que los humanos "purgan su artificialidad" sacrificando a robots, le sirve de coartada a Steven Spielberg para encubrir el ritual sacrificial humano, pero al mismo tiempo y de manera subliminal, normalizarlo. Y al mismo tiempo para demonizar a los que se oponen al transhumanismo, que son los retratados como sacrificadores.

Continuación de http://deliriousheterotopias.blogspot.de/2017/03/ai-inteligencia-artificial-2-el-abuso.html.



Toca el abuso ritual al aire libre, en el bosque, como les gusta a los satanistas. Así que Henry obliga a Mónica y a David a acudir. Ahora solo vemos a David, que representa los álters programados para situaciones traumáticas, porque toda la experiencia la realiza bajo control mental, para que no la recuerde. Aunque el oso Teddy sigue ahí para cambios a otros álters más específicos. 

Al mismo tiempo están utilizando todo esto para desactivar los sentimientos maternales de toda la sociedad. Porque, aunque ella también actúa bajo control mental, lo que finalmente vemos y ve el ojo inconsciente es a una madre dejar a su hijo solo en el bosque para que lo traumaticen. Así de perversa y de retorcida es la estrategia utilizada por estos satanistas,

De camino al bosque David pregunta qué hay para cenar, y Mónica le contesta que él ya sabe que no come. Pero otra vez estamos ante la programación de abstinencia que suele preceder a rituales y a misiones de los esclavos, que el profano no comprende porque lo interpreta natural en un robot. Este detalle de la abstinencia confirma que van a un ritual de tortura o sacrificio que forma parte de su programación.

Vemos que el bosque al que van es parte de la empresa Cybertronics. Todo esto encaja con lo que venimos diciendo. O en otras palabras, el abuso ritual satánico forma parte de la agenda transhumanista. La criogenización y la producción de robots son, en la película, las tapaderas del abuso satánico intergeneracional y la programación mental.

La madre le dice que tiene que dejarlo solo en el bosque, porque si no "le pueden destruir", esto es, sacrificar. Ella lo tiene que dejar, pero al mismo tiempo lo siente en el alma. Es también una programada, con programación cruzada, aunque la película pone el foco en la programación de los niños, que son más maleables. De hecho la madre ha sido también programada desde niña, como suele ocurrir con la mayoría.

Muestran la resistencia de la madre, como es natural, pero al mismo tiempo le están cargando a ella el muerto de dejar al hijo en el bosque para que participe en el ritual. Y finalmente, como no podía ser de otra manera, su lado frío y calculador, esto es, su álter programado al efecto, hace lo que le han pedido.

Estos satanistas son muy conscientes de cuál es la resistencia fundamental a su agenda: el amor de las madres a sus hijos. Por eso este es uno de sus frentes de batalla a través de diversos mecanismos. Y aquí dejan claro que conocen esta resistencia pero la vencen, precisamente con la programación mental.

No debe de ser una casualidad que la mayoría de los programados son mujeres. Tampoco es una casualidad que la mujer, pero la mujer esclava, manipulada, programada, sea, por todo lo que decimos, y mediante estos métodos satánicos, la protagonista de la ingeniería social destructiva de las sociedades que hoy padecemos.



Finalmente la madre se aleja con el coche y lo deja solo en el bosque. Y vemos cómo la imagen de David, se aleja en el retrovisor, induciendo de nuevo otra disociación. Y haciendo referencia otra vez al huevo místico, al niño-luna traumatizado desde el vientre de su madre. Recordemos la cápsula cuna, con la luna, el color azul, las líneas de luz, muy parecida a esta imagen. Después veremos que es la boca de un tiburón, lo que confirma nuestra interpretación.



Vemos a David abandonado en el bosque, de noche, bajo la luz de la luna llena, como ocurre en muchos rituales de sangre. Hablan de encontrar al Hada Azul, que convierte a los robots en niños "de verdad", "reales", pero que sabemos que es un disparador de disociación, un cambio de álters.



De pronto llega un camión de basura y arroja restos desmembrados de cuerpos de robots.





Acto seguido llegan muchos robots a los que les faltan trozos, y se sirven de estos desechos que acaban de arrojar para restituir sus cuerpos. David y el oso Teddy observan toda la escena, porque de lo que se trata es de encubrir rituales de desmembramiento, restitución de cadáveres, necrofilia, etc., reales. Recordemos, por poner un ejemplo, la restitución del cuerpo del Osiris sacrificado y desmembrado por Isis, para después unirse en hierogamia con él, que es un episidio central de la mitología egipcia que siguen practicando los Illuminati.



Vemos salir una gran luna llena, tras Gigolo Joe, otro robot prostituto de lujo.





Lo interesante es que, justo al mismo tiempo que sale la Luna, uno de estos robots mutilados le arranca un ojo a uno de los cuerpos y se lo coloca a sí mismo. Y en ambos casos se trata del ojo izquierdo lunar. Spielperg sabe algo del tema o está bien asesorado. Nos están hablando de rituales reales que se realizan en coordinación con fases lunares. El decrecimiento de la luna se corresponde con golpes y torturas en el ojo, y el eclipses con mutilaciones e ingestas.





Los robots —en realidad esclavos programados participantes en rituales— responden a la Luna, como sabemos que es el caso. Pero en realidad el astro lunar es un globo con una cabina debajo en la que van unos hombres cazando robots viejos.

Esto encajaría con lo que dicen diversos investigadores, según los cuales están utilizando alta tecnología para el monitoreo y el control mental de la Tierra desde la Luna. O incluso con las teorías que afirman que es un satélite artificial, colocado por otras entidades más desarrolladas. Y en todo caso, con la utilización de las fases de la Luna como disparadores de programación mental, y esto desde la antigüedad, en coordinación con el calendario ritual.



En la cabina del globo-luna van humanos que cazan a robots, y que pregonan que hay que "expulsar a tu Meca", "purgarse de artificialidad".

Los robots dicen que esa noche se celebra la "Feria de la carne", en la que los destruyen en un escenario. Luego sabremos que esta feria está en Haddonfield (hidden field, 'campo escondido'). Estamos ante un ritual sacrificial humano, oculto, en luna llena.

Como vemos, lo que hacen es encubrir los sacrificios humanos que practican la élites, mostrarlos como la destrucción de los robots por parte de los humanos. Así retratan a los humanos que rechazan el transhumanismo como violentos y fundamentalistas. Demonizan a los que se oponen a la tecnología, y en particular a la biotecnología que invade nuestros cuerpos y que va a seguir invadiéndolos cada vez más, en buena medida de manera encubierta.

La idea de "expulsar a tu Meca" o "purgarse de artificialidad" parece dirigida también a demonizar a aquellos "targeted individuals" que están intentando quitarse tecnología de microchips o nanopartículas que les han implantado, normalmente sin su consentimiento. Un fenómeno que va a ir en aumento para neutralizar a los opositores a la carnicería sistémica de hoy.



Los persiguen con motos con forma de perros. Otra vez esto encubre las persecuciones reales con perros que les encantan a estos sádicos. A la vez utilizan los sonidos de motores como disparadores de programación. Como se ve aquí, vinculan un sonido y una imagen muy habitual en la vida cotidiana en cualquier ciudad, como es una moto, a una situación traumática, y así lo utilizan en la programación de los esclavos.

Lógicamente estos temas se programan de manera más específicia en los esclavos, en bases militares y de la inteligencia, hospitales, universidades. La película lo que hace es reforzar esta programación y, bajo ciertas circunstancias, disparar ciertos álters.



Además, a los perros-motos les han puesto los colores y azul y rojo de la farsa conservadores-progresistas, que está en la bandera francesa, estadounidense y otras.



Están utilizando también estos colores como disparadores de programación, vinculándolos a situaciones traumáticas, como atentados de bandera falsa, como hemos visto con varios de ellos en Francia últimamente.

De esta manera siguen tomándole el pelo al borregomátrix con la farsa de los valores republicanos mientras avanzan en su agenda de dominación total con programados mentales en puestos clave de la sociedad que reaccionan ante estos estímulos de programación y no tiene capacidad de pensar por sí mismos. Nos están diciendo de manera evidente lo que se esconde detrás de la farsa de la república, del Estado de derecho, los partidos conservadores y progresistas, etc.

Y al mismo tiempo aquí vemos cómo los atentados de bandera falsa funcionan también como programación mental a varios niveles. El programado escucha una y otra vez el mantra: "nosotros somos los buenos, los demócratas; y los terroristas son los malos, los violentos". Sin llegar a plantearse hasta qué punto esto es una farsa.



En la "Feria de la Carne" David se encuentra con una mujer que se ofrece a protegerlo. Creemos que es una figura satánica, una Grande Dame o una Madre de la Oscuridad, de las que nos hablan las MK Ultra. De hecho la canta una nana en francés. Entendemos que es una suerte de madre sustitutoria que utilizan para tranquilizar a los niños en los rituales. Pero lo interesante es que también crean álters en los niños con estas características, como nos ha contado Cisco Wheeler. De manera que esta Grande Dame aquí está también programando uno de los álters del niño esclavo, que opera en el marco de su sistema, reforzando otros álters, etc.



Capturan a David y a la Grand Dame con una red y los alzan, colgados bajo la cabina de la luna-globo. Springmeier y Wheeler nos han hablado de que es una práctica muy habitual en programación que cuelgen a los esclavos, en grandes naves en bases secretas con cientos de jaulas (II, pp. 37 y ss).



Entonces, mientras cuelgan de la red, la Grande Dame le canta una nana al niño, mientras vemos al oso Teddy agarrado al exterior de la red, que cae al bosque. Vemos a la mujer muy cerca del niño, porque en realidad está ahí para programar un álter que ha de compartimentalizar el trauma.



De la misma manera, el oso cae y se golpea con las ramas de los árboles. Y después vemos cómo la luna-globo se aleja y el oso se queda solo en el bosque oscuro.

Como vemos este es otra vez un mecanismo programador y disociador, con la Luna como símbolo en el que se proyecta el álter de un niño traumatizado. Que además se relaciona con una de las prácticas de tortura que es, como decíamos, colgar a los niños en jaulas. Cisco Wheeler nos confirma que esta programación se utiliza para "Niños-luna".

El paso del álter de niño al álter de oso se relaciona también con lo que nos cuenta Wheeler sobre la creación de álters animales, en los que los roles de unos y otros se invierten. La tortura la identifican con el humano, y así inducen la proyección en el animal, o al contrario (p. 21). Los mitos están llenos de estas mecánicas, pero los expertos en mitología no las han entendido porque lo han sublimado todo. Las famosas "metamorfosis" son cambios de álter dentro de los participantes en rituales, no solo de víctimas, también de verdugos, tanto en rituales de sexo como de sangre.



Y efectivamente vemos cómo después Teddy entra solo en la Feria de la Carne y los que trabajan allí lo cogen y lo zarandean. Esto es, lo están torturando en un ritual, o antes o durante una misión. No al osos sino al álter oso del niño.

Los empleados lo tratan solo como si fuera un oso de peluche, porque esta es la misma objetivización con la que tratan a los esclavos MK Ultra/Monarch. Mientras, el oso pregunta insistentemente dónde está David, para reforzar la disociación. Para que el borregomátrix vea solo un oso de peluche y el programado, sin embargo, se disocie en ambos. Y a la vez, de manera subliminal, están normalizando el trato abusivo a los niños.

Curiosamente todo esto está pasando al mismo tiempo que otra gran manipulación del sistema, el animalismo, se instaura. Que está ahí de hecho para degradar la dignidad de las personas y difuminar los límites entre estas y los animales. Y para canalizar una parte del descontento de las sociedades hacia este tema y apartarla de otros temas más centrales y estructurales.



Unos de los robots que va a ser sacrificado le pide a otro que le "apague sus receptores de dolor". Esta es, otra vez, una coartada de programación, que nos habla de una de las claves del MK Ultra/Monarch. Los álters se crean a través del dolor, del trauma, y después se activan en el momento en que la víctima se ve expuesta a una nueva situación de trauma similar. Pero también los puede activar alguien, en general el controlador, mediante un gatillo, vinculándo dicho gatillo al trauma. De manera que, por así decirlo, previene del trauma, se adelantan a él.

Como vemos en general a lo largo de esta películ, los robots se utilizan como tapadera de los programas de control mental y el abuso ritual satánico. Esto es muy coherente, porque la programación mental consiste precisamente en robotizar la conducta de los esclavos, en concreto de sus álters programados.

Todo esto nos muestra hasta qué punto el transhumanismo, el control mental y el satanismo están vinculados. Los robots son la tapadera perfecta porque el transhumanismo nos lleva hacia la robotización de las sociedades. Pero la clave aquí es el proceso, que va a llevar décadas. Quien mejor ha hablado de todo esto es Stanley Kubrick en "2001: Una odisea del espacio", que es sobre todo una película sobre control mental y transhumanismo, más que sobre el espacio.



Como ya se anunciaba, llevan a una víctima al sacrificio. El profano solo ve un robot que va a ser asesinado en una ficción hollywoodense. El iniciado sabe que es un ritual humano real, y que la película está hecha para tomarle el pelo al profano, para que no entienda cómo funciona el sistema y siga pegado al televisor creyéndose todas las mentiras que le cuentan. Y entre medias, para el programado mental, esta imagen sirve como disparador de un álter inconsciente, que sabe que es un sacrificio humano real pero está programado para lidiar con él, que está compartimentalizado con respecto a sus otros álters.

Después, como veíamos en la foto de portada, a esta víctima la desmembran en una estructura que alude de forma velada al pentagrama satánico. Spielberg es fino para obedecer a la estructura satánica y al mismo tiempo no desvelarla demasiado al profano. Todo en esta película sugiere que sabe mucho de satanismo y de programación mental. Si no fuese así no hubiese llegado tan "alto" (y tan bajo).



El maestro de ceremonias coloca a David y a su amigo Gigole Joe en la arena, para ser sacrificados. Gigolo Joe, como veremos mejor después, opera en realidad también como álter adulto e hipersexualizado del niño esclavo. Le dice al público que este niño transhumano ha sido fabricado para sustituir a los niños humanos e insultar a la dignidad humana. "Solo estamos demoliendo la artificialidad", proclama ante la audiencia.

Como decíamos, esto es parte de la propaganda que el sistema crea para demonizar a los que critican el transhumanismo y denuncian la abolición de la maternidad natural. Como vemos, la agenda es muy clara, opera a décadas vista, saben muy bien las resistencias que tiene que vencer y cómo hacerlo.

Y lo van a conseguir porque la farsa de la democracia consiste precisamente en que la gente se cree que elije cuando en realidad hay toda una serie de mecanismos para lavarle el cerebro al personal de manera que crea que elije lo que en realidad le es impuesto. 

El caso es que, mientras el maestro de ceremonias anima al público a sacrificar a los robots, se produce un punto de inflexión. El público empatiza con el niño. Y entonces comienzan a tirarle almohadillas, no a él y Gigolo Joe, sino al maestro de ceremonias.

Esta es la demonización de los anti-transumanismo de la que hablábamos. Esta es la manipulación de las masas que saben hacer las élites.

Entonces el público invade la arena y los libera. Los activistas contra el transhumanismo han quedado desacreditados, como los verdugos de los sacrificios. Los robots transhumanos triunfan, apoyados por los humanos. Y los Illuminati siguen practicando sus sacrificios humanos con total impunidad. ¡Bravo Spielberg, eres un genio!

Continuará.

Pedro Bustamante es autor de "Sacrificios y hierogamias: La violencia y el goce en el escenario del poder (1 y 2)" (2016) y "El imperio de la ficción: Capitalismo y sacrificios hollywoodenses" (2015).